Capítulo 35

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Kristen

Y después de varias semanas, finalmente, habíamos llegado al reino de Liones. Los chicos parecían entusiasmados, maravillándose con cada detalle de la ciudad.

Annie, con su entusiasmo infantil, creía que todo hombre a caballo era un caballero sagrado, mientras que Percival no dejaba de asombrarse al ver las hermosas casas que adornaban las calles empedradas.

Lancelot, manteniendo su porte serio, nos instó a seguir avanzando. Nuestro destino era el castillo, que se encontraba a tan solo unas calles de distancia.

Al llegar a la entrada, un grupo de caballeros nos recibió con formalidad.

—¡Qué gusto verla, caballero Kristen!— Saludó uno de ellos con respeto. Yo solo respondí con una leve reverencia.

—Necesito ver al rey— Declaró Lancelot con firmeza

Los guardias intercambiaron miradas nerviosas.

—Sir Lancelot, disculpe, es que... el rey salió a dar un paseo— Murmuró uno de ellos, titubeante

—¡No! Digo... el rey salió a patrullar un rato— Corrigió rápidamente su compañero, intentando disfrazar la situación

El ceño de Lancelot se frunció ligeramente, demostrando su desagrado.

—Ay no, pues ya qué— Suspiró, encogiéndose de hombros. Su expresión se relajó un poco al volverse hacia los demás, pero de pronto su mirada recorrió el grupo con una expresión de alarma —¿Y dónde está Percival? ¿A dónde se metió ahora?

Todos giramos la cabeza en busca del pequeño, pero era evidente que ya no estaba con nosotros.

—Supongo que tendremos que buscarlo— Dije con resignación

Nos dispersamos por las calles, esperando encontrar a Percival entre la multitud. Mientras caminábamos entre los puestos de comida, un delicioso aroma me hizo notar lo vacío que estaba mi estómago. Apenas pude escuchar mi propio rugido cuando sentí la mirada de Lancelot sobre mí, lo que me puso nerviosa.

—Bien, ustedes sigan buscando a Percival. Kristen y yo iremos por otro lado— Anunció de repente, sujetando mi muñeca

—¿Eh?— Exclamé, sorprendida

Annie protestó por la decisión, pero Lancelot no le dió importancia y comenzó a caminar llevándome con él.

—¿A dónde vamos?— Pregunté, algo apenada por la cercanía

—Por algo de comida— Respondió con naturalidad —No creas que no me di cuenta de que no comiste nada en la mañana. Además, has gastado energía y puedo escuchar perfectamente tu estómago— Añadió con una sonrisa burlona

Sentí un calor subir a mis mejillas. No sabía qué responder ante su atención.

Luego de caminar un par de calles, entramos a un pequeño establecimiento y Lancelot pidió para ambos jugo de naranja y empanadas de frutas. Cuando nos tomaron la orden, decidimos esperar en una mesa cercana a la ventana.

—¿Crees que es correcto tomar un descanso?— Pregunté con duda

—Dímelo tú…– Respondió

Solté un suspiro.

—Supongo que Percival debe estar con tu tío, aunque más tarde…— Me detuve un momento, recordando el conflicto con el pelotón de Tristán —¿Crees que debamos intervenir?

Antes de que pudiera responder, la dueña del local nos dejó nuestros pedidos. Lancelot tomó un sorbo de su jugo y negó con la cabeza.

—Nah, por ahora esperaremos a que mi tío dé indicaciones. Así que disfruta tu comida.

Asentí y mordí mi empanada, el dulce sabor me trajo algunos recuerdos de cuando comíamos juntos en aquella aldea mientras esperábamos a Percival.

—También extraño aquellos días…— Comentó de pronto, leyéndome como siempre

—¿Leíste mi mente?— Suspiré, para luego confesar sin rodeos —A decir verdad, me divertí mucho cuando sólo éramos nosotros dos

Lo que no esperaba era la expresión de sorpresa en su rostro ni el sonrojo que se extendió en sus mejillas. Eso me puso aún más nerviosa.

—Quiero decir… No es que… Ay no, perdón, no quería que se malinterpretara…— Me apresuré a aclarar, torpemente.

—No te disculpes— Respondió con una sonrisa sincera —Para mí también fue divertido.

Luego de un breve silencio, me miró con seriedad.

—Oye, Kristen. ¿Te importaría si te pido cómo mi pelotón? Serías de gran ayuda para mi, además, no me sentiría tan solo en las misiones.

Parpadeé, atónita por su petición. Mi corazón comenzó a latir con fuerza de manera inesperada.

—¿L-Lo dices en serio?

—Sólo si no te molesta la idea, unque tampoco me gustaría entrar en conflicto con Tristán...

Ese nombre golpeó mis pensamientos como una campanada. Había olvidado por completo que hoy lo vería después de semanas.

—¡Oh! Disculpa, no debí mencionarlo— Se apresuró a decir Lancelot

—No, no es eso. Sólo que… me doy cuenta de que ya no lo recuerdo con tristeza ni nostalgia…

Era verdad, es cómo si aquello que llegue a sentir por Tristán hubiera quedado en el pasado.

Me sentía confundida, apenas si pude explicarle a Lancelot lo que ahora sentía por Tristán, hoy de alguna manera lo vería pero no era algo que me alegrará o que me sintiera mal, mi postura era neutral.

Sin embargo, por mi mente no dejaba de pasar aquel recuerdo de lo sucedido en la mañana, por suerte estos pensamientos fueron bloqueados para Lancelot gracias a mi petición hacia el maestro Gowther

Habíamos terminado de comer, así que decidimos salir del lugar, Lancelot iba por delante mío y fue entonces que quise intentar hablar con él de lo sucedido

—Oye Lancelot...

—¿Todo bien?

—Queria platicar contigo sobre lo que pasó en la mañana cuando tú me be...— Respondí con la mirada en el suelo y con un tono de voz muy bajo

Para mí suerte, nuestra conversación se vio interrumpida cuando alguien se acercó apresuradamente. Era el rey Meliodas.

—El Cuarto Jinete ha escapado— Anunció

Lancelot prestó atención a Meliodas, haciendo a un lado nuestra plática y yo no tuve otra opción más que aprovechar la oportunidad para salir huyendo de ahí

—Iré a avisarle a Pelliot sobre esto para agilizar la búsqueda— Dije, alejándome

Mientras caminaba, mis pensamientos no dejaban de girar en torno a aquel beso de la mañana.

—“¡Qué estúpida soy! En unas horas conocerá a su verdadero amor, no tenía caso mencionarle eso”— Me decía a mi misma

Sin darme cuenta de dónde caminaba, terminé chocando con alguien más en el camino

–Hola Kristen ¿Te encuentras bien?

Quedé paralizada al oír esa voz.

Caí en tu mundo...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora