Kristen
Estábamos a punto de continuar con nuestro camino. Tomando en cuenta la separación del grupo cómo en un principio se tomó en cuenta.
Pero esa mujer apareció nuevamente. Yo no tuve la oportunidad de conocerla ayer pero supongo que los demás si.
Aquella mujer demonio nos pidió confiar en ella. Según sus palabras, conocía una entrada secreta hacia Camelot.
Annie la amenazó con matarla si nos traicionaba, pero a Percival pareció no importarle que fuera una desconocida. De hecho, la observó con una mezcla de curiosidad y sospecha. Ella lo miró también, como si recordara algo, pero no dijo nada. Solo desvió la mirada y comenzó a caminar, pidiéndonos que la siguiéramos. Cambiando por completo nuestros planes.
El camino era silencioso, húmedo, melancólico. Chion no tardó en reprocharme la muerte de Jade.
—Si no hubieras sido una torpe, él estaría con vida.
Sus palabras fueron como un cuchillo en el pecho. No respondí. Seguía sintiendo esa culpa clavada en el alma.
—Por favor, Chion, deja de pelear —suplicó Isolda.
—Es la verdad —insistió él, con la voz encendida de ira—. Kristen es una inútil que no supo ni defenderse y él terminó arriesgando su vida por ella.
Todos comenzaron a observarnos. Sentí la presión en el pecho, como si me faltara el aire. Me detuve, apenas consciente de que Lancelot estaba detrás de mí. No me atrevía a mirarlo a los ojos.
Mi rostro tenía algunas lágrimas, y él lo notó.
—Basta, Chion —dijo Lancelot, con voz firme y contenida—. No vuelvas a hablarle así.
—¿O qué? —respondió Chion con furia—. ¿Vas a pelear conmigo por ella?
—Si es necesario, sí.
El silencio fue inmediato. El grupo entero se quedó quieto. Lancelot no alzó la voz, pero la amenaza en su tono era clara. Dio un paso adelante y se paró entre nosotros.
—Kristen protegió a Isolda con su cuerpo. Jade tomó una decisión por su cuenta. Nadie lo obligó. Y tú no tienes derecho a convertir tu dolor en veneno.
Percival se acercó, serio pero con la calidez que lo caracterizaba.
—Yo no estuve allí cuando Jade murió … —dijo suavemente—. Pero sé lo suficiente de Kristen para saber que ella habría dado su vida por cualquiera de nosotros si hubiera podido. Lo sé, porque ya lo ha demostrado antes.
—Ellos tienen toda la razón, Chion— Murmuró Isolda
Chion apretó los puños, pero no dijo nada más. Su rabia quedó flotando en el aire.
Lancelot se giró hacia mí. Me acarició la mejilla con suavidad, como si quisiera limpiar mis lágrimas con solo su tacto.
—No permitas que te hundan sus comentarios. Estás viva y estoy seguro que Jade no querría que cargaras con esto sola.
Tragué saliva. Asentí apenas. Sus palabras eran una tabla en medio de un mar tempestuoso.
La mujer demonio, que había estado observando todo, soltó un bufido.
—¿Ya terminaron? Esto no es una excursión escolar. Dejen de comportarse como inmaduros. Si no se apuran, nos alcanzarán los enemigos.
El grupo retomó el paso, en silencio.
El trayecto nos llevó hasta unas montañas envueltas en neblina. Allí, la mujer demonio trazó símbolos extraños sobre la roca. Un portal se abrió con un sonido seco, como un corazón latiendo al revés.
ESTÁS LEYENDO
Caí en tu mundo...
Fanfiction¿Te imaginas ser una chica de la era actual en que vivimos y fanática de los mangas y animes que por alguna extraña razón logras caer en el mundo de Nanatsu No Taiza y que los hijos de tus dos pecados favoritos se enamoren de ti creando una rivalida...
