Kristen
Estos calabozos eran muy distintos a los que conocía en Liones. Su olor era extraño. Putrefacto. Una mezcla de azufre y basura difícil de ignorar.
Estuvimos un buen rato encerrados. Las esposas me picaban las muñecas. Escuchaba cómo murmuraban los demonios al solo ver a Tristán.
Seguramente ya se habían dado cuenta de su naturaleza mixta… una combinación de diosa y demonio.
Después de tanta espera, y de forma inesperada, dieron la orden de liberarnos.
Nos dijeron que nos llevarían ante su rey. Ya imaginaba por dónde iba la situación. El rey era el hermano de Meliodas… Seguro que alguien fue con el rumor sobre su sobrino.
Caminamos un largo tramo hasta el castillo. Mis pies dolían y me sentía algo mareada por el hedor que traía pegado del calabozo.
Al llegar, entramos en una sala amplia, custodiada por demonios. Había dos tronos. En uno estaba sentado el rey Zeldris. En el otro, Gelda, la reina, quien sostenía en brazos a Percival.
Resultó ser su hijo adoptivo.
Tristán se veía algo incómodo por nuestra llegada inesperada.
Tuvimos que dar un sinfín de explicaciones. Por suerte, Zeldris fue razonable y nos ofreció su ayuda… aunque no sería tan fácil.
—Debieron tener un camino difícil —dijo, con voz severa pero no cruel.
—Algo así, tío… —respondió Tristán.
—Bueno, el anochecer está por caer. Hay una manera de acceder a Camelot, pero de eso podemos hablar mañana. Por ahora, déjenme brindarles un par de habitaciones —anunció Zeldris.
Ordenó a uno de sus sirvientes que nos guiara. En el camino, nos informó que podíamos compartir en parejas.
Isolda quiso quedarse con Tristán. Percival eligió a Nansies. Annie propuso compartir con Gawain, en cuanto apareciera. Lancelot, sin pensarlo, me eligió a mí. Donny, sin más opciones, acabó con Chion, quien aceptó de mala gana.
—Pónganse cómodos. Más tarde pueden ir al comedor por comida —dijo el demonio antes de marcharse.
Cada quien se fue a su habitación. Lancelot y yo hicimos lo mismo.
Apenas vi la cama, me desplomé en ella. Lancelot también se dejó caer a mi lado.
—Tengo hambre —se quejó, con esa voz baja que solo usaba conmigo.
Me incorporé un poco y miré a mi alrededor. Por suerte, la habitación tenía baño privado.
—¿Crees que sea adecuado tomar un baño antes de bajar?
Lancelot me miró con una sonrisa.
—Me parece una buena idea —respondió, poniéndose de pie.
Escuché cómo abría la llave. El agua comenzó a caer, y un suave vapor se coló por la puerta entreabierta.
—Bueno… al menos aquí hay agua limpia. ¿Quieres ducharte conmigo?
Su propuesta me hizo ruborizar de inmediato.
Aún me sentía algo insegura. Él ya me había visto desnuda, sí… pero yo a él no del todo.
Aun así, asentí.
Con timidez, me desvestí y entré al baño.
Lancelot estaba bajo la regadera, de espaldas, completamente desnudo.
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Caí en tu mundo...
Fanfiction¿Te imaginas ser una chica de la era actual en que vivimos y fanática de los mangas y animes que por alguna extraña razón logras caer en el mundo de Nanatsu No Taiza y que los hijos de tus dos pecados favoritos se enamoren de ti creando una rivalida...
