El terrible dolor de cabeza fue lo que le despertó, además del sonido de la televisión y el aroma dulce que le estaba revolviendo el estómago, haciendo agua la boca pese a tener la lengua y garganta reseca.
Una arcada le hizo ponerse en pie, gemir del dolor y correr a tropiezos en busca del baño que agradeció estaba cerca, cayó de rodillas, sin importar el dolor en estás y dejar salir aquel agridulce contenido de su interior, jadeando y dando pocas bocanadas de aire antes de volver a vomitar.
No estaba para pensar el algo más que vaciar el estómago y querer lavarse los dientes luego de eso, y ese pensamiento breve le hacía doler aún más la cabeza, sentir el golpeteo en las sienes y nuca.
Minutos más tarde en que sintió que nomás le faltaba vaciar el mismo estómago, se puso en pie bajando la palanca del inodoro y dirigirse al lavamanos, abriendo la llave para dejar correr el agua y enjuagarse la cara primero, tomando con ambas manos una cantidad del líquido cristalino y frotarlo contra el rostro, repitiendo esta acción dos veces más, siendo una cuarta la que usará para enjuagarse la boca y buscar su cepillo de dientes.
Pero.
Aquel baño ahora que lo ve bien no es el suyo.
Parpadea y mira alrededor, cerrando la llave y dar lentos pasos hacía fuera del baño, mirando aquella habitación que no es la suya, y, tampoco piensa que es la de Akane, o un cuarto de hotel.
Tampoco había notado que estaba desnudo, tomando una toalla y rodearla en la cintura, el aroma dulce persistía, sin causarle esta vez nauseas, sino hambre.
La puerta del cuarto se abrió, y hasta el dolor de cabeza se le quito al ver a Tsurugi entrar en está con una taza humeante en la mano —¿Estás mejor? –cuestionó con un leve deje de preocupación, pero en sus ojos se veía cierto enojo y ¿miedo?
Dio un sorbo de aquel café negro que Tsurugi le llevo luego de haberse dado una ducha y usar la ropa de Kyousuke en lo que la suya se seca. El televisor anunciando las noticias del día y el sonido de afuera hace estar aún más nervioso a Hakuryuu, cuyo dolor de cabeza es menor pero, el conocimiento de saber lo que paso nulo.
Tsurugi suspiro —entonces ¿No recuerdas nada? –cuestionó con aquella tranquilidad, con una pierna sobre la otra y los brazos cruzados.
—Se que estaba bebiendo con Yamana –recuerda estar llorando al tiempo que daba sorbos grandes a su bebida, la cual se terminaba y pedía en seguida otra. No supo cuantas tomó, si Yamana estuvo con el toda la noche —bebí bastante que perdí la cuanta –confiesa sin mentira alguna.
Silencio, algo que empezaba a incomodar a Hakuryuu ¿Aquello era malo?
—Me disculpo si cause problemas –habla con sinceridad.
Tsurugi apago el televisor, no era ni seria la mejor persona hablando o dando consejos, después de todo, su vida no ha sido la mejor, aunque tampoco quiere decir que sea la persona que no sepa dar un buen consejo de vida.
—Tocaste todas las puertas del edificio, gritando mi nombre hasta que el guardia de seguridad estaba a punto de echarte y llamar a la policía, Hayato llegó a tiempo, calmando la situación. Te trajo a tropezones, ya que no querías que él te ayudará, diciendo que no era más que "una gata rompe hogares", y que debía alejarse de mi.
Aquello hizo que cualquier corriente mínima de aire, le diera escalofríos al albino, y vergüenza, mucha vergüenza, no importaba si se cubría con la mano o ambas, aquello no quita los hechos que pasaron, sus acciones.
—Cuando llegaste, empezaste a decir que no te casarías al menos que te dijera lo contrario, que no dejarías de nuevo la oportunidad de estar conmigo, e intentaste tener sexo conmigo, diciendo que eres mucho mejor que Matatagi que podías darme una mejor vida, que me harías olvidar el pasado.
Rojo era poco, hervía en vergüenza deseaba no haber hecho algo más, las disculpas no serían suficientes, hizo un escándalo en la vivienda de Tsurugi, con los vecinos de este, insulto de cierta manera a Hayato, que si bien eso aceptaría que en el fondo de su ser lo sentía como una verdad que Hayato este tan cerca de Tsurugi.
—Luego te quedaste dormido tarareando una canción –finalizó Kyousuke aquellos hechos, agradeciendo que no fuera alguien violento cuando bebe, no quita que aquello le trajo problemas con los vecinos, con los cuales se disculpó.
Silencio aún más incómodo, uno donde Hakuryuu no tenía idea si respirar seria un problema, si moverse causaría algún desastre, su vida misma estaba sin sentido por algo que él no sabía como resolver, era un bebé perdido sin su madre, sin apoyo, sin alguien que le diga que hacer con esos confusos sentimientos que solo lo hacen cometer tonterías tras otra.
Estaba harto de comportarse como un niño berrinchudo, de jugar con Kyousuke y Fidio, aquello le recuerda a Aoi, la chica que jugo con los sentimientos de más de uno, esa mujer que al menos sabe que hacer con su vida, a diferencia de él.
Doblo la espalda, pegando la cabeza a las rodillas, sosteniéndola con las manos, sintiendo el peso de todos sus actos, e la desgracia que es, de lo poco que aprendió de su amado padre, de decepcionarlo con acciones vergonzosas, de sentirse una roca en el rio que fluye con una dirección, siendo arrastrado por las corrientes sin un motivo propio.
—No puedo decir que soy patético, ser un mártir conmigo mismo no me hace menos responsable o estúpido –musita en voz baja, sin querer tampoco molestar con un solo ruido suyo —soy un asco que solo ha causado problemas.
Lo entiende.
Entiende ese sentimiento.
Sin embargo.
Las manos de Tsurugi se posaron en los hombros de Hakuryuu —si necesitas aclarar tus sentimientos –musito en bajo también, íntimo acariciando con el pulgar los hombros del albino —no es ser un estúpido, tampoco patético o mártir. Eres un ser humano que también tropieza y cae, que necesita descansar y ver el camino que ha recorrido, recordar y poder volver hacía el frente.
Algo aprendió en sus sesiones de terapia, fue que todos caemos, todos permanecen en un estado de estancamiento hasta que logramos ver de nuevo la luz, el camino que perdimos.
Los ojos llorosos de Hakuryuu se alzaron, observando los ajenos con un sentimiento entre desesperación y dolor, ojos que el vio muchas veces en el reflejo del espejo al verse en este, la mirada de alguien perdido, sin dirección, sin esperanza alguna en él mismo.
11/01/2026
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Lazos paralelos
Random||╣Lazos paralelos ╠|| El universo es un misterio, uno repleto de pequeños, grandes y extensos misterios que nadie aun con una longevidad podría descubrirlos todos ¿Pero a quien le importa eso? ¿A quien le interesa esos pequeños detalles en los c...
