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—Y yo que pensé que no podrías caer más bajo –Yukimura no tenía muchas cosas que decirle a su amigos, después de todo, ya le había dicho suficiente que, sinceramente ya no podía decirle algo más.

—Hakuryuu, tienes que tener los pies en la tierra y empezar a pensar en ti –hablo con cariño Taiyou —llevamos muchos años en el mismo lugar, aplácate, sana y vive de verdad, y no del pasado que mira que gracias a los cielos no ha pasado a mayores.

Hakuryuu no estaba en verdad con cara para ver a nadie, sin embargo, tampoco deseaba estar solo. Luego de las palabras de Kyousuke y de haber desayunado juntos, llamó a Yukimura para poder hablar con él.

—No vivo del pasado –responde con pesadez, esta cansado y mareado.

—Claro que si –insistió Taiyou, y no hay manera alguna de hacer que piense lo contrario, por lo que Hakuryuu solo se resigna —deberían de tener una cita, conocerse de verdad.

—De hecho, es lo que haremos.

—¡¿Cómo te atreves a conocer a alguien cuando estás por casarte?! —Yukimura y Hakuryuu solo soltaron el aire, Amemiya suele ser algunas veces molesto como lo era en sus años de antaño.



Fidio no entendía la insistencia de Marco en que se vieran en un lugar en especifico, no era uno cualquiera, siendo aquel sitio el último lugar en el cual se viera con quien fue su amor de juventud, el primer amor de su vida, y aquel que le rompió el corazón.

—No se para que me traes a este lugar –regaño Fidio cruzado de brazos.

Marco estaba seguro de que su amigo hace las cosas más por despecho y querer cerrar a la fuerza un capítulo de su vida que, a la fuera nunca podrá lograrlo, y claro que no esta con la idea de que Hakuryuu este con Fidio por lastima, ya lo hubiera mandado lejos de su amigo en todo caso.

Admite que la relación de Fidio con Hakuryuu es a vista de todos una relación que muchos envidian y que quisieran tener, y él ve la sinceridad en las acciones de Hakuryuu, ya que también son compañeros de trabajo, Marco no se limito ni guardo lo que piensa a Hakuryuu, siendo esto también algo entre ellos y que da lugar a lo que Marco quiere comprobar con Fidio.


Pero, no era momento ni lugar para hablar de Hakuryuu, sino de Fidio y poner las cosas en claro con sus sentimientos y su pasado.

—Esto si es una perdida de tiempo –seguía riñendo Fidio, observando alrededor como la gente va y viene en aquel verdoso lugar, hasta que sus ojos se detienen en la persona que ve a la distancia.

Piensa rápido que es una broma, una defensa para reír y querer relajarse, pero que al ver de nuevo esta ahí, mirando en su dirección y caminando hacía él. Fidio niega, desea irse y esta por hacerlo cuando Marco le toma del brazo, evitando su huida.

—Tienes que escucharlo.

—Eres un traidor.

—Fidio, escucha.

—¡No tengo nada que escuchar de ti o de él! ¡Sabes lo que me hizo! ¡Lo sabes mejor que nadie Marco!

—Por eso mismo, tienes que confiar en mi y escucharlo.

—¡No tengo nada que escuchar! ¡Y suéltame de una vez!


Como Hakuryuu, Fidio tiene una historia que empieza en aquel sitio, hace unos años atrás cuando tenía doce años y empezaba a caminar por el camino del amor, sin pensar a futuro que aquel ser que lo enamoro en todo sentido, le causaría la herida más grande que alguien puede hacer.

Lazos paralelosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora