Fidio paso largos días en cama, con fiebre y sin ganas de nada, preocupando a sus padres, quienes no recibieron palabra por parte de su hijo, siendo Marco quien diera explicación de lo sucedido.
La puerta se abrió, la luz del pasillo entro como los pasos firmes de su padre, quien tomó asiento al costado de la cama de Fidio, quien estaba envuelto en sabanas y, de nuevo, la comida intacta en la mesa de noche.
—Se que casi no hablamos –empezó el hombre del cual heredo esos hermosos ojos azules —mucho menos de estas cosas –se llevó la mano a la nuca, claro que se siente triste al ver en ese estado a su hijo —sin embargo, es una experiencia de vida que todos tenemos, hijo.
Fidio tenía los ojos cansado y secos, su pecho aún duelo al respirar, su cuerpo tibio por la fiebre se niega a salir de las mantas, de la cama, de la habitación en donde se siente seguro, ahí, solo, sin nadie, sin ruido ni voces.
—El amor es dulce como la miel, y también amargo como el limón, pero ambos se complementan –no era bueno con las palabras, tampoco en expresar sus ideas —solo, toma los días que necesites, tú madre y yo estaremos esperando por ti.
Dicho esto, salió de la habitación no sin antes encenderle la luz, Fidio se la pasaba aquellos días con las cortinas cerradas y las luces apagadas sin importar si es de día o de noche, siendo él o su madre quienes encendieran la luz; se llevó consigo el plato de comida, ya le traerían la cena en un rato.
La puerta se abrió de golpe, las cortinas fueron corridas hacía los lados, dejando pasar la luz de un nuevo día y, las mantas fueron jaladas hacía afuera, teniendo una pelea que Marco ganó al dar un jalón fuerte y, casi hacer caer de la cama a Fidio.
—Dos semanas, tienes dos semanas aquí encerrado sin querer comer ni ducharte. Ya seguro se pueden plantar papas en esa cabeza hueca tuya –regaño Maserati dejó las mantas de lado para atrapar la muñeca de Fidio, quien estaba por recostarse de nuevo en la cama —es hora de salir.
—No quiero.
—No te estoy preguntando.
—¡Yo puedo solo!
—¡No parece!
—¡Estás invadiendo mi privacidad!
—¡Deja de llorar y metete a la ducha!
—Deja esa pijama ahí.
—No puedes obligarme a salir.
—Claro que puedo, y lo haré.
—Te voy a golpear.
—Si tú, no sabes tirar siquiera un golpe al aire.
—No es necesario que me lleves de la mano.
—Son medidas de precaución, además, de niño no te quejabas.
Fidio se resigno, siguiendo a Marco en aquel centro comercial, donde Maserati le busco algunas prendas nuevas a Fidio, comieron y vieron un teatro andante de marionetas. El atardecer bajo la temperatura, menos mal que Maserati ya tenía su licencia de conducir un aún auto gracias a su promedio estable y la palabra de su padre.
—Mañana pasaré temprano por ti para ir a desayunar, más vale que estés listo cuando venga –aviso Marco con advertencia.
ESTÁS LEYENDO
Lazos paralelos
De Todo||╣Lazos paralelos ╠|| El universo es un misterio, uno repleto de pequeños, grandes y extensos misterios que nadie aun con una longevidad podría descubrirlos todos ¿Pero a quien le importa eso? ¿A quien le interesa esos pequeños detalles en los c...
