Haku tiene muy en claro algo que, al parecer es él único que lo ve.
Esa guerra continuaría por largo tiempo.
Sabe como funcionan ambos bandos, lo ha visto por mucho tiempo, y también sabe que la sed de venganza siempre persistirá en ellos, en las dos partes, esperando el movimiento del otro para atacar, viviendo para matar, matar para vivir, duele y es cruel pensarlo por parte de los suyos, pero es la realidad que debe aceptar, y sin importar que diga o haga, nadie lo escucharía.
Fue por eso que, sin importa lo egoísta que fuera, él protegería lo más valioso.
Cuidaría de aquello por lo cual vino a este mundo.
Así deba de enfrentarse a humanos, dragones o incluso demonios.
Haku no volvería a renunciar a lo que por derecho de nacimiento y destino es y siempre será suyo.
Se cubrió con la manta el hombro que quedo al descubierto, logro escuchar el sonido de la cascada que reducía y seguía por tiempos, como si se alejará y volviera a acercarse, un aroma diferente le picaba la nariz, no era tan desagradable, una mezcla de pescado y sal.
Entre abrió los ojos, solo un poco. parpadeo para acostumbrarse a la luz del día que entra por el lugar. Siente el cuerpo pesado y aun adolorido, moviéndose con cuidado por la pesadez y la incomodidad del dolor, se puso en pie colocándose la manta sobre los hombros.
Tropezó por su propio pie en los primero pasos, era como un niño que estaba aprendiendo a andar, pasando del umbral de mantas, sus pies se hundieron en la arena blanca, protegió los ojos del resplandor del sol, cálido y brillante en lo alto del cielo.
No recordaba mucho, de hecho estaba confundido.
—Estás de pie –aquello fue una afirmación. Haku se acerco a este con alivio y ánimo —¿Estás mareado? ¿Tienes hambre? En un momento está la comida –le ayudo llevándolo a otra improvisada estancia con una mitad de un tronco de mesa y unas mantas para sentarse.
Fuera del lugar se cocinaba en un fogón pescado que estaban insertados en palos, también algunos hongos y otras verduras que no reconoció. Fue ayudado a sentarse y Haku le corto rebanadas de frutas para que comiera, también agua dulce y un poco de pan que horneo de un improvisado horno.
Víctor no lograba entender nada de aquello, como por haber estado días dormido y bebió agua para saciar la sed, el pescado estuvo luego de unos pocos minutos y comieron en silencio, solo con el sonido de afuera.
—Hay una cascada y río cerca de aquí de agua dulce donde podrás lavarte –hablo Haku poniéndose de pie, también tenía heridas, unas peores que otras.
—¿Qué paso? –cuestiono al fin con la voz ronca.
Haku se tenso, esperaba aquello, lo sabía, pero no tan pronto.
Suspiro y tomó de nuevo asiento —la guerra sigue en pie –aquello sacudió el cuerpo de Víctor —muertes, dolor, sufrimiento. Los humanos y los dragones no tienen piedad el uno del otro.
Entonces, algunos pocos recuerdos, borrosos en imagen, pero claro en voces empezaron a surgir.
Las palabras del líder de los dragones.
Las voces de los amigos de Haku.
—¿Qué hiciste? –cuestiono con rudeza. Sus ojos se fijaron con fiereza en los ajenos que estaban dolidos —¿Cómo me sacaste de tu tribu? Haku ¡¿Qué haz hecho?!
—Hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar –hablo sin pica de remordimiento ni motivo de sentirse culpable —y lo haría las veces necesarias –se movió para quedar delante de Víctor y tomarle las manos y verle a los ojos —no permitiré que te alejen de mi, sin importar lo que tenga que hacer.
Víctor alejo las manos de las ajenas y retrocedió apenas un poco, lo cual Haku entendió que debía darle espacio y lo hizo.
Aquel día solo le ayudo a llegar a la cascada y a regresar, no hubo palabras entre ellos.
Haku esperaba tener más tiempo para poder hablar con Víctor, tener un tiempo de ellos y, luego, hablar de ese asunto, de igual modo, haberlo dicho le hizo sentir un peso menos encima. Debía dedicarse a cuidarlo, mantenerlo sano y salvo todo el tiempo, y pensar en un modo de tenerlos por más tiempo, dejando de lado las guerras.
Haku tiene una longevidad mucho más larga, Víctor ya estaba en la adultez en la cual para los humanos es la cúspide antes de descender y pasar a la vejez, no podía esperar a que aquello pasará, y tampoco puede forzar a Víctor en algo que seguro no querría.
Verlo distanciado, triste y decaído es más duro que el haber atacado a los suyos para sacarlo de ahí cuando estaban indefensos debido a los dragones que en mayoría decidieron alistarse para combatir a los humanos.
Unos meses silenciosos a lado de aquel ser por el cual su amor sigue siendo el mismo, sin embargo, no ve un reflejo de ese amor en Víctor, seguro, tal vez, es por los actos que cometió, lo entiende y acepta, más no puede, no pueden seguir con ese distanciamiento.
El clima estaba cambiando a uno más frío, tal como la actitud de Víctor, por lo que debían de cambiar de zona, un lugar que tuviera lo necesario para cubrir las necesidades de Víctor. Volar aun no es una opción fiable, por lo que debía de investigar a pie, lo cual le llevaría de un tiempo considerable.
Anteriormente, cuando Víctor estaba inconsciente no fue un problema, ya que cargaba con él sin problema alguno en su espalda, dándole los cuidados necesarios, los cuales no fueron muchos, pero igual le enfureció ver el maltrato en aquella blanca piel.
—Debemos movernos –hablo sin tener respuesta por parte de Víctor, suspiro —no podemos estar aquí, tenemos que movernos antes de que el frío sea mayor.
—No quiero –fue la seca respuesta de Víctor.
—Se que aun te cuesta aceptar esto –se puso a su altura, ya que estaba sentado en una roca.
Rio leve —¿Aceptar? –le miro con molestia —Atacaste a los tuyos.
—Lo hizo por una buena causa.
—Una egoísta.
—Ellos habrían hecho lo mismo.
—¿Y por eso te comportaste como tal?
Fue ahí que entendió a que se refiere.
No le molestaba el hecho que lo rescatará, ya que eso fue, un rescate, lo que no considera correcto fue la manera en lo que lo hizo.
—No tenía otra opción.
—O tal vez si, Haku –Víctor le tomó el rostro con ambas manos —soy culpable de que te enfrentarás a los tuyos, soy la causa de que te alejarás de ellos.
Negó, sujeto las manos de Víctor entre las suyas —no tienes culpa de nada. No eres responsable de mis acciones, solo yo.
—Tal vez, nosotros somos responsables del inicio de esta guerra –sus ojos dejaron caer las lágrimas que estaban presas, aquellas que quemaban en su interior por la culpa —si tan solo no nos hubiéramos conocido--
—Jamás repitas eso –la fiereza de los ojos contrarios era igual a ver una tormenta de fuego —nunca. Conocerte es y siempre será lo mejor en mi vida. Y no lo cambiaría, aun si eso significa una guerra.
16/01/2025
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Lazos paralelos
Random||╣Lazos paralelos ╠|| El universo es un misterio, uno repleto de pequeños, grandes y extensos misterios que nadie aun con una longevidad podría descubrirlos todos ¿Pero a quien le importa eso? ¿A quien le interesa esos pequeños detalles en los c...
