¿Qué crees que pasa cuando cometes un pequeño error en tu instituto y te expulsan?
No suena nada bien, ¿verdad? Te aseguro que es mucho peor de lo que suena. Mucho más cuando debes cambiarte de ciudad y vivir con tu hermano. Y sus amigos.
Soy Jessic...
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Hermoso. Totalmente hermoso. Era más que un detalle, era un detallazo.
—¿Te gusta? —preguntó Nick.
Yo no respondí, solo volteé y lo abracé.
–¿Qué si me gusta? ¡Me encanta! —exclamé emocionada.
Di un salto hacia Zack, y lo aprisioné en mis brazos.
—Gracias —le susurré por lo bajo.
—Gracias a ti por no desaparecer de mi vida —susurró de vuelta.
Mis ojos se centraron en él por unos segundos, hasta que los chicos me hicieron pisar tierra.
—¿Sí te gusta? —inquirió Luke.
Yo asentí.
Hicieron, en el patio trasero, una decoración increíble, había una pantalla gigante, unas mantas en el piso, había comida. No solo estaba súper hermoso, si no que también me recordaba a mi fiesta de diez años, cuando mi mamá decoró de igual manera... Me traía tan buenos recuerdos.
—Por eso no había comida en el refri, toda esa comida esta aquí —aclaró Malkon.
—Se excedieron —dije—. Pero me encanta como se exceden.
—Bueno, ya ves, antisocial, los chicos estaban locos por hacerte algo —la Barbie apareció, con su tono fresa.
Pero esta vez había una diferencia; estaba hablando menos malvada y arisca. Sonaba algo... Agradable.
La observé por unos segundos. Éramos, de alguna forma, rivales por solo una razón en concreto: Nick. Ella había arreglado cualquier conflicto anterior con Noah, ofreciéndole una disculpa y pactando llevarse bien, y, muy a pesar de que aún no me arriesgaba a depositar toda mi confianza en ella, todo parecía verdadero. Entonces, ¿por qué no parar en ese momento los problemas?
Y vaya que no era de ir por la vida haciendo amistades y arreglando rivalidades, pero esa en específico, me traía dolor de cabeza innecesario. Un chico nunca puede ser motivo de alguna pelea de chicas.
—Ya veo, barbie —pasé mi brazo por su hombro— ¿Qué tal si hacemos una tregua? —propuse.
—¿Una tregua?
—Sí, una tregua, barbie, es decir; que no peleemos por lo que resta de este viaje, ¿qué te parece? ¿aceptas?
—Por mí está bien, pero igual te llamaré asocial, solo por cariño.
¿Cariño?
—Entonces yo te llamaré barbie, solo por cariño.
—Perfecto —aceptó, formando una sonrisa.
Retira mi brazo de su cuello y se aleja. Con todo y tregua nunca dejará de ser una Barbie, eso seguro.
—¡Fiesta! —Ryan corrió por todo el lugar, gritando una y otra vez esa palabra.