56.- La propuesta.

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Jess.

Entré a casa.

Es lo más que realmente podía describirse de esa situación, porque fue exactamente lo que hice; entrar a casa. Sin poesía, sin palabras chocantes o profundas, e incluso, sin ningún sentimiento latente que resaltar; claro estaba que esos instantes se merecía algo más que solo una simple, vaga y reseca descripción de mis movimientos y acciones, pues el chico que me amaba, al que, según decía, yo amaba también, había dejado claro que mi nombre estaba tallado en el árbol que adornaría la casa donde viviríamos luego de casarnos, tener dos hijos, un cachorro y ser felices durante lo que nos quede de vida. Sabía que, tratándose de él y de cómo lo conocía, todo pasaría exactamente de esa forma, esas eran las predicciones que gritaban sus enamorados ojos mientras me observaba.

Eso sin duda se merecía algo mejor, quizá una declaración de lo feliz que estaba, de la magia que emanaba de mis ojos cada vez que recordaba sus palabras y sus deseos de compartir su vida a mi lado. Él, un buen hombre, buen hermano, buen ciudadano e indudablemente, un buen novio con material del marido perfecto; era la lotería, porque no es que hubiera pasado mi vida en busca de un hombre perfecto para amar o apoyarme, podía ser feliz por sí sola, mucho más luego de los graves casos románticos terminados en fracaso que había vivido, pero desde cualquier punto de vista, no existía la mejor palabra que lotería, en letras grandes. Una gran parte de mí había querido encontrar a alguien como él, una persona a quién amar y que me cuidara a tal grado de olvidar que alguna vez, un chico en mi lista, me rompió el corazón.

Pero estar con él era tan sencillo, hacía todo tan, pero tan, tranquilo, estable y seguro; ese era el problema. Porque eso era lo único que él significaba para mí, un lugar en el cual podía mantenerme a salvo.

Me senté frente a Zack, intentando buscar algo en su mirada, para solo encontrar sus ojos en el plato, como si no fuera capaz de notar mi presencia. Ahí supe que las cenizas de lo nuestro se habían esparcido con el viento y claro estaba que no regresarían. Tal vez así debía ser; eso me dije a mí misma, sonriendo, durante toda la cena navideña y después de terminar, cuando todos nos agrupamos en la sala de estar, viendo maratones navideños mientras fingíamos actuar en aquellas viejas e icónicas películas, mientras tomábamos café y Adam nos hablaba de la gran cantidad de historias que sus amigos internos en cirugía le contaban a diario. Parecía increíble la forma en la que hablaba sobre todos esas metas que se proponía a cumplir y que, en un punto medio de todo, comunicaba algo sobre mí; «Nueva York tiene un excelente programa de cirugía, y lo mejor es que ahí está el mejor bufete de abogados de todo el país, han estado buscando a Jess desde hace unos meses.»

¿Cómo se le decía que no a algo así?

No se podía simplemente rechazar el amor que alguien puede darte solo porque tu corazón seguía enfrascado en el daño colateral de un corazón roto. Algo que en realidad, se ponía en tela de juicio una vez se reconocía la versión completa de los hechos, y yo, como una típicamente tonta persona dentro de cualquier mal programa de televisión, estaba junto un hombre que quería, pero no amaba tanto como a quien tenía en frente y se me hacía imposible ir corriendo tras él, porque claro, terminar una relación era tan complicado como hacer gelatina, solo que siempre existía la mínima posibilidad de quemarte haciéndolo; y, cuando pensamos en probabilidades, el miedo toma el poder.

La sonrisa de Zack era enorme y tan alejada de mí, que me pregunté el destino de su promesa: «dame tiempo y te prometo que conseguiré a la chica». ¿En cuánto tiempo sería? ¿Acaso lo estaba intentando y no lo notaba? Y, más importante, ¿por qué demonios me atormentaba con eso?

Solo me límite a suspirar, en el suelo frío con mi espalda en un sillón, justo frente a la chimenea, mientras escuchaba los pasos fuertes de mi madre bajar por la escalera, captando nuestra atención de forma inmediata.

Jessica Haynes: Los Desastre De Una Adolescente. (Corrigiendo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora