53 .- Incontrolables.

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•Taylor White en galería•


Jess.

Todo se había vuelto tan complicado, que incluso pensarlo lograba provocarme un fuerte e interminable dolor de cabeza. Vivía cómoda, en la tranquilidad de mi realidad, aceptando aquello que jamás pude tener, lo que no pudo pasar, dejando atrás todo lo que en el pasado me había lastimado, yo prácticamente pisoteé lo que no me gustaba de mi pasado y lo deseché en el basurero.

Pero no, de nuevo no. No era tan fácil simplemente mirar hacia otro punto mientras todo se derrumba a tu lado, nunca lo había sido y tampoco lo sería.

Había pasado noches que se volvieron saladas de tantas lágrimas derramadas, no podía mentirme a mí misma sobre eso, porque el decir que no dolió cada una de sus palabras hubiera sido una mentira imperdonable, sin embargo, después del sufrimiento, del lamento y de los fuertes intentos por dejar su tan exclusivo nombre fuera de mi vida y mis recuerdos, no lograba permitirme odiarlo. Lo intenté, antes que todo, antes de subirme a ese avión hacía cuatro años, de inscribirme a las clases, de comenzar una nueva relación.

Aceptaba estar más dispuesta a odiarlo que a pasar con máximas calificaciones en la carrera, pero cada intento valió un cero, porque siempre llegaba al mismo punto. No lo lograba, sencillamente no podía hacerlo; me senté miles de veces a repetir los momentos, los malos, obviamente, recalcaba sus frases, sus malos tragos, la vez que se vengó de mí buscando a Olivia, o ese día, cuando comenzaba a conocerlo y en vez de seguir lo que sentía hacia mí prefirió buscar algo fácil, llevándose a Gina a la cama bajo mis narices, eso sin olvidar la extraordinaria pelea del parque de diversiones, las dos. En primer lugar siempre estaba la noche de graduación, cuando terminó cualquier vínculo entre nosotros, confesó que no era nadie para él y despareció sin dejar rastro.

Y cuando lo hacía, llegaba a mi mente esa vez cuando me dijo cosas estúpidas en su camioneta, intentando coquetear conmigo de la forma más grosera del mundo, no podía evitar reír. Luego estaba el icónico momento después de la discusión entre Nick y yo mientras estábamos en Miami, los helados, la charla y los consejos que nunca olvidaría, también cuando nos besamos jugando el tonto juego en Hollywood, o cuando no le importó nada y saltó al agua para salvar a Noah, también estaba el hecho de que quiso ayudarme a recobrar mi memoria sin importar que lo detestara después, cuando nos quedamos en medio de la nada y no pudo decir más que proponerme una noche con él. Aquella vez que me llevó a conocer a toda su fría y tempestuosa familia en Chicago; cuando me besó en lo más alto de la torre Willis Skydeck y no dejó de decirme lo importante que era para él.

La noche en la que casi terminamos envueltos en las sábanas hasta el amanecer, la primera vez, cuando le pedí tiempo, y él afirmó que sería capaz de esperarme toda una vida si yo lo necesitaba. Todos aquellos momentos tan numeroso como para mencionarlos. No, definitivamente cuatro años no eran lo suficientemente largos como para olvidar tanta historia. No podía estar conforme con el final de todo porque sencillamente no le veía sentido, pero así era, por más que quisiera que no, él estaba allá y yo ahí, en la cama, junto a otro hombre que me amaba por sobre todos mis defectos, algo que él parecía hacer, pero que sin embargo nunca estuvo lo suficiente como para dejarlo tan claro.

Los rayos del sol impactaban en mis ojos como un recordatorio de que el tener los ojos cerrados no significaba que mi falso dormir fuera creíble.

Fui abriendo los ojos con lentitud, teniendo como vista principal la espalda desnuda de Adam, quien se encontraba frente a la ventana, observando quién sabía que a través de ella. Me acomodé para verle mejor, detallando su postura e intentado contar su gran cantidad de pecas, algo que solía hacer con frecuencia. Enserio le quería, mucho, de una forma única e inigualable, él era todo eso que siempre había querido tener, no eran solo sus cualidades, también esos errores que lo hacían humano; uno fuerte y encantador.

Jessica Haynes: Los Desastre De Una Adolescente. (Corrigiendo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora