50 .- ¿Cómo curar un corazón roto?

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Jess.

¿Cómo curar un corazón roto?

Pregunta, cuestionamiento, incógnita infinita, porque, ¿qué es realmente un corazón roto?

Decepción, desamor, tristeza e incluso desesperación, es perder tu norte, que tu brújula se rompa y te deje en medio de la nada, atrapado entre tus propios conflictos, tus problemas, tus errores, tus tormentos. El tener un corazón roto implicaba perderlo todo, absolutamente todo lo que has vivido, por lo que has luchado, todo aquello que realmente te gustaba tener, y, hasta ahí, todo parecía estable, soportable, solo que, aunque todo lo vivido se perdiera en un lugar muy lejos de ti, los recuerdos se quedaban y tomaban asiento en cualquier lugar habitable de tu mente, para que no pudieses ver nada, sin recordar todo lo que un día estaba, y al otro, simplemente no.

Ante un verdadero corazón roto, no se podía hacer más que intentar curar la herida, algunos le ponían sal, para hacer que con el tiempo ya no doliera lo suficiente como para tomarle atención, otros compraban una bandita y la cubrían, hasta que cicatrizara, pero algunos, la gran mayoría, solo se dejaban caer en un mar frío y profundo. Sin embargo, fueras el tipo que fueras, en algún momento de todo el proceso, terminas en un mismo punto: dolor, arrepentimiento, autoculpabilidad y sufrimiento.

Pero con todo aquello, con tantas cosas que un término como ese pudiera acarrear, ninguno era capaz de saber a qué podría referirse, hasta que llega ese instante y todo lo que alguna vez leíste, oíste o te contaron, se refleja en ti, en tu vida, en tus sentimientos.

Con más horas de las que podía contar haciéndome la misma pregunta, nada mí lograba encontrar una respuesta cuerda. Sencillamente, no tenía idea de cómo curar una herida en el corazón de tanta gravedad, pero sabía que, ni le aplicaría sal, o le pondría una bandita, mucho menos me dejaría caer hacia el profundo y frío mar de tristeza, y eso, en especial, era lo que más me atormentaba.

Si no haría ninguna de aquellas cosas, ¿entonces de qué manera lidearía con todo eso?

El tener todo, cerrar los ojos y luego, no tener nada. Tan solo pocas palabras dirigidas a mí fueron suficientes para hacer caer mi mundo a pedazos. Lo único que necesitaba era que él dijera que todo había sido una broma, pero aquellas palabras nunca llegaron.

Zack Wilson entró, se acomodó, se volvió parte de mi vida y luego, como si nada de lo que había ocurrido entre nosotros importara, se marchó, no sin antes dejar en claro lo poco que valía para él.

¿Cómo curar un corazón roto si cada pedazo le seguía perteneciendo a él?

Me encontraba cómoda en mi asiento, observando por la ventanilla y a la espera de que el avión se llenara por completo, solo eso quería; salir huyendo de California, lo más lejos que pudiera de mi antigua vida, lo de abandonar mis antiguas yo había funcionado al irme de Madrid, pero no el suficiente tiempo como hubiera querido. A pesar de todo, había sido aceptada por la universidad de New York, con algo de ayuda de mi padre, quien se encargó de tachar mis idas a la cárcel y mi tan horrible expulsión de mi currículum.

No todo había sido horrible aquellos días, la unión con mi padre había mejorado, todo parecía estar de maravilla; solo debía llegar un Wilson, un chico con cara bonita y supuestos buenas sentimientos, y mandar todo a la mierda. Si él iría a Ohio, New York estaba excelente ubicada para mí, pero sabía que no iba a librarme de él mucho tiempo.

El amor era un virus para mí, no podía escapar de él, por no menos no por toda la vida.

-¿Es el diecisiete a, no? -una voz masculina me hizo pisar tierra.

Jessica Haynes: Los Desastre De Una Adolescente. (Corrigiendo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora