Noah.
Si existía algo que odiaba completamente, eran los hospitales, esa era una de las muchas cosas que compartía con Jessica; el odio hacia los hospitales. Porque no se trataba de el edificio, puesto a que era una simple estructura, se trataba de lo que eso se significaba; no ibas a un hospital a hacer una sesión de fotos o a tomar unos refrescos, si ibas, era porque las circunstancias lo ameritaban.
Circunstancias que no eran tan buenas.
Estábamos en la hora tope, con una sala de espera llena y el calor dejándonos en desespero. El padre Haynes no había tardado en llegar luego de la llamada desesperada de su hijo mayor, no obstante, su madre aún se encontraba en el aeropuerto, en espera de un vuelo directo a California.
Nick se encontraba junto a Zack y Madison algo alejados de nosotros, impacientes por el largo tiempo sin saber nada sobre Jessica. Mi vista se encontraba puesta en la dirección en la Jess había entrado sobre una camilla, mientras me permitía apoyar a mi novio.
—Familiares de Jessica Haynes —un doctor entro a la sala, llamando nuestra atención.
Sin esperar, todos los cercanos presentes, se hicieron llegar hasta su lado.
—¿Cómo está ella? —su padre no esperó para preguntar.
—Logramos controlar la hemorragia, pero perdió mucha sangre, deberá permanecer en cuidados intensivos por las próximas veinticuatro horas hasta que presente mejoría —informó—. No les mentiré, es una situación delicada, tiene algunas fracturas y aún no sabemos si los golpes afectaron más de lo visible, pero estará bien. Sobrevivirá a esto.
Dejé escapar un suspiro entrecortado, pasando las manos por mi cabello con desesperación y alejándome un poco de ellos.
Necesitaba respirar, estaba muy afectada. Mi preocupación no me permitía pensar en otra cosa que no fuera en ella y su crítico estado.
—No puedo creerlo —la voz apagada del padre de Jessica retumbó en mis oídos—. Llamaré a tu madre para saber si pudo tomar el avión.
Tomé asiento, sin apartar las manos de mi rostro. A mi lado, Malkon copió mi acción, tomando mi mano y apretándola con fuerza.
—¿Esto enserio está pasando? —habló, por primera vez desde que habíamos llegado al hospital.
—Quiera poder decir que no —recosté mi cabeza en su hombro—. No sabes cuánto quisiera —dejé escapar una lágrima—. Todo pasó tan rápido... Yo... Pude haberme apresurado, si lo hubiera hecho, estos ni estuviera pasando.
En mi mente no paraba de dar vueltas la culpa, inyectándose profundamente de mis venas como un veneno, matando cada partícula de mi ser.
—No fue tu culpa, cielo, no quiero que vuelvas a decir eso —Malkon me enrolló en sus brazos—. Te quiero, ¿bien? Jessica mejorará, ella saldrá de esto.
—Pude haberle dicho, Malkon, pude decirle que Marion estaba a su lado, así no se habría volteado con sorpresa y no se hubiera caído. Es mi culpa.
—¿Y tú cómo ibas a saber, ah?
Sus intentos por animarme no daban frutos, nada más que una buena noticia sobre Jessica podía levantarme el ánimo. Un minuto después, las voces del resto del grupo rebotó por toda la sala.
—¡Malkon! —vociferó Gina, caminando hacia nosotros.
Ambos nos pusimos de pie, para saludar a todos y darle las nuevas sobre la situación. Malkon comenzó a explicarles cómo estaban las cosas, mientras, me dediqué a observar a mi hermano, quien caminaba con prisa hacia nosotros, acompañada de Madison.
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Jessica Haynes: Los Desastre De Una Adolescente. (Corrigiendo)
Genç Kurgu¿Qué crees que pasa cuando cometes un pequeño error en tu instituto y te expulsan? No suena nada bien, ¿verdad? Te aseguro que es mucho peor de lo que suena. Mucho más cuando debes cambiarte de ciudad y vivir con tu hermano. Y sus amigos. Soy Jessic...
