Capítulo 6.

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Nathan, Louis y Zack están en el sofá junto a la televisión jugando a la Play Station y haciendo un escándalo terrible. Tienen la mesa llena de cajas de comida china medio acabadas y una de las cervezas está a punto de caerse, lo veo venir. Mi porción de comida china está en una bolsa en mi habitación, para tirarla al contenedor en cuanto salga de casa. No, no he cenado. Le he dicho a Nathan que prefería hacerlo en mi habitación. Tampoco lo hice ayer y me limito a comer media porción de fruta o alguna que otra ensalada. Sé que debería dejar de hacer el tonto pero no me dejan, ellas no me dejan. No abandonan mi mente. Los efectos ya están apareciendo, estoy muy cansada y el pelo se me cae a mechones. Literalmente. No sé cómo no me he quedado calva todavía. Decido dejar de pensar en el tema.

-¿Te apuntas a una partida, Gi? - dice Louis mientras me pasa el mando del juego. ¿Qué hago? Llevo una semana horrible, así que decido divertirme un poco. Acepto el mando y me siento en el sofá entre Louis y Zack. Es un juego de carreras, me toca contra Zack. Louis me va dictando qué botones tengo que apretar y yo le hago caso mientras los tres se ríen de mí y de mi torpeza. Obviamente gana Zack y le paso el mando a Nathan. Decido retirarme.

- La próxima vez os daré una paliza. - digo de espaldas a ellos mientras levanto una mano hacia el techo y me vuelvo a mi habitación. Los tres ríen detrás de mí.

Una vez en mi habitación enciendo el ordenador. Tendría que hacer algo de deberes y así el fin de semana me quedará medianamente libre. Cojo mi agenda y empiezo a sacar los libros, un folio y los bolígrafos. Después de media hora intentando concentrarme no lo consigo y decido ponerme mañana. Me estiro en la cama con la espalda apoyada en la almohada, cojo el ordenador y entro a Tumblr. Me paso horas delante de él hasta que el sueño me vence.

La imagen de dos ojos llorando sangre cruza mi mente. Manos mutiladas, dos pies sobre un puente y bajo el puente el abismo. Más sangre. Gritos. Aruñazos. Los pies saltan al abismo. Y me despierto. ¿Las pesadillas no me dejan ni los días de fiesta o qué? Me he clavado las uñas en las palmas de las manos de la fuerza y estoy sudando. Me he quedado dormida con el ordenador encima y ha estado a punto de caerse. Ha sido una pesadilla rara, diferente. Ya no escucho a nadie en la sala de estar así que calculo que Louis y Zack ya se habrán ido. Miro el móvil y marcan las cuatro y veinticinco de la madrugada. Madre mía. Cierro el portátil y lo dejo sobre el escritorio. Trato de volver a dormirme pero no puedo así que me voy a la sala de estar a ver la tele. Para mi gran sorpresa ésta ya está encendida y Nathan está en el sofá, con los ojos como platos. Me mira. - ¿Qué haces aquí? ¿No puedes dormir?- pregunta.

Niego con la cabeza mientras me siento a su lado. La pregunta es ¿qué hace él aquí? Pero no le digo nada. Me sonríe dulcemente reconfortándome, yo bajo la mirada y me pongo a ver la tele. La barriga me cruje y protesta así que aprieto el abdomen y le quito el mando a Nathan para subir el volumen. Mañana me espera un día de deberes y trabajos, y además tengo prácticas de dibujo, que me quitan muchas horas. Se trata de hacer un retrato de algo cotidiano, la verdad es que es algo flojito y fácil, pero acaba de empezar el curso, ya se complicará. Pensando en el día que me espera decido intentar dormirme en el sofá, así que me acurruco y cierro los ojos, rezando para que las pesadillas no vuelvan y preguntándome porqué mi hermano no podrá dormir.


Thin skinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora