Capítulo 8

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Una vez llegamos a la taquilla me da un vuelco al corazón. El metal está totalmente doblado y una de mis cajas de material está en el suelo con todo desparramado. Me acerco corriendo y empiezo a recogerlo. Con nosotros está una profesora y el coordinador de nuestro curso.

-Estaba dando clase cuando he sentido un fuerte golpe y luego que caían cosas al suelo. He salido y me he encontrado con esto. - dice la profesora. ¿Qué clase de persona podía retorcer el metal de ésa manera? Por suerte, gracias a que una de mis cajas cayó e hizo salir a la profesora no nos han robado nada.

-Chicos, no podemos facilitaros otra taquilla para que dejéis vuestras cosas hasta mañana, hoy están todas llenas, lo siento. - dice el coordinador. Lo que faltaba. ¿Me iba a tener que llevar las dos cajas a mi casa de golpe? Precisamente hice dos viajes porque no podía con ellas. Adam solo tiene los libros, por lo que no tiene problema. Siento odio hacia él en lo más profundo de mí. ¿Por qué tengo tan mala suerte desde que él ha aparecido en mí vida? Pero sin embargo sé, que en el fondo, le echo la culpa a él porque no tengo otra explicación. La profesora vuelve a su aula y el coordinador nos deja solos poniéndolo todo en orden.

Adam está recogiendo sus libros mientras los cuenta. - ¿Te falta algo? - me pregunta. Niego con la cabeza y le esquivo la mirada. - ¿Qué tienes pensado hacer con todas esas cajas? No puedes con ellas a la vez y lo sabes.

-Pues entonces lo intentaré, no tengo otro remedio. - Le digo malhumorada.

-Puedo llevarlas en mi moto. - dice y estallo en una carcajada. ¿De verdad cree que me voy a subir a su moto? Debe de tener mucha fe en la humanidad. - Vamos, sé que prometí que te dejaría en paz y lo estoy cumpliendo, pero déjame ayudarte esta vez. - Niego con la cabeza mirando al suelo y con una sonrisa irónica. - Gi, no tienes remedio y lo sabes. Déjate ayudar. Tienes que comprender que hay cosas que no puedes hacer sola.

En el fondo sé que tiene razón. Hay cosas que una sola no puede afrontar. Además me siento tremendamente débil estos días por la falta de sueño y nutrientes en mi cuerpo y si además tengo que cargar con estos kilos de más... Pero es que... Da igual. Levanto la vista y me cruzo con sus ojos verdes. Suspiro. Le paso una caja, me agacho y cojo la otra. Cuando vuelvo a levantarme observo que me sonríe, no puedo evitar fijarme en sus hoyuelos. Ha ganado esta partida y lo sabe. Caminamos hasta la puerta de salida y montamos las cajas en el compartimento trasero de la moto, no caben bien y una de ellas sobresale, lo que causa que el compartimento quede medio abierto, pero decidimos que bastará. Él carga su casco en su brazo, ya que su sitio ahora está ocupado, y volvemos a nuestras respectivas clases a acabar con este día.

Me paso todas las clases sin atender al profesor que explica delante de la pizarra, nerviosa por tener que ir subida en esa moto. ¿Por qué habré cedido? La verdad es que no tenía otra solución pero... El arrepentimiento se apodera de mí. Finalmente suena la sirena dando por acabadas las clases de hoy y salgo hacia afuera, Andy me sigue, cosa que no quiero que haga. Me va a ver subida en esa moto y no quiero, Andy vete por favor.

Su olor viene a mí. - Ten. - dice pasándome un casco azul con extraños dibujos blancos. - Me lo ha dejado Loreth, menos mal. No había caído. - yo tampoco había caído en el tema del casco pero... ¿quién narices es Loreth y por qué me molesta que la nombre? Alcanzamos la voluminosa moto y me deja subir primera. Me estoy muriendo de la vergüenza mientras me pongo el casco, todo el instituto está aquí fuera. A la vez que Adam se sube, me giro y veo a Andy mirando a no más de diez metros con la boca abierta y una expresión muy divertida en la cara. Me encojo de hombros en cuanto Adam arranca. No me lo espero y la moto da un bandazo tan grande que casi me caigo. Noto los nervios en el estómago. Pero vuelvo a caer hacia delante empujada por la fuerza de la gravedad, nos hemos parado. - No me has dicho dónde vives, ¿verdad? - dice Adam confuso.

-Vivo a las afueras, no sabrás donde es si te doy la dirección, mejor te voy guiando. - decido ir explicándole el camino y le guio por el recorrido que hago con el autobús habitualmente.

- Vale, pero agárrate. - me agarro a los bordes del asiento y Adam vuelva a arrancar. Estoy a punto de caer de nuevo. - GI AGÁRRATE, EN SERIO, TE VAS A CAER. - me chilla para que le oiga entre el sonido del motor. Me lo pienso y al final me cojo a su cintura con las manos. Arranca más fuerte y la moto da otra sacudida. Aturdida y en un acto reflejo acabo agarrándome a su toso. Noto su espalda en mi vientre y mis brazos le rodean completamente. Mis dedos agarran su camiseta con fuerza. La moto coge más velocidad aún y mi estómago siente mariposas de adrenalina dentro. Cierro los ojos y apoyo la cabeza en su espalda. Huele muy bien. Siento la velocidad bajo nuestros pies, es la primera vez que subo a una moto y me encanta. Siento como el torso de Adam sube y baja respirando pausadamente y trago saliva. Me rindo y decido confiar en él, me dejo llevar y le voy guiando hasta mi casa.

Noto que la velocidad disminuye. Y que el pecho de Adam vibra en cuanto habla con su ronca voz. - Gi. Eh Gi, no puedo respirar. - ríe y ahora noto más su respiración. En seguida soy consciente que estoy rodeando el torso de Adam fuertemente, parece que no pueda moverse. Me avergüenzo y le suelto rápido. - Ya hemos llegado. - dice mientras se baja de la moto. En cuanto mis pies tocan el suelo y me quito el casco siento como si me hubiesen pegado una paliza. Estoy débil, mucho, tengo que llegar a casa ya. Cojo las dos cajas de detrás del compartimento de la moto mientras Adam está entretenido quitándose el casco.

-No puedes con las dos. - tiene razón. - Pásame una, te la subiré a casa. - Me encuentro tan mal que ni me lo pienso dos veces. Le paso la caja y me apresuro a llegar al portal para abrir la puerta. Qué sueño. Me zumban los oídos, noto mucho frío en la cabeza y no veo nada. Solo sé que estoy a gusto, podría tirarme así toda la vida. Oscuridad.


Thin skinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora