Parte 10

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Tira su cabeza hacía atrás chocando con el cómodo asiento de su auto suspirando mientras espera a Sophia. —No me hagas esperar, princesita.— Murmura para si mismo.

En la radio suena muse de fondo, su celular iba y venia entre sus dedos.

Se había acostumbrado tanto a ese artefacto cuándo algún humano lo creó, que logró la forma de que en el infierno funcionarán.

—Carajos.— Ladea la cabeza a un lado cuándo la siente cerca.

Sonríe por dentro.

Ella esta con sus jeans negros chupines, una remera blanca y una chaqueta de cuero, unas zapatillas blancas, cómo las de él y el pelo formaba una simpática cola de caballo.

Traga saliva al verla vestida con lo que él había mandado a comprar especialmente para ella.

—No seas idiota, Thomas.— Se dice a si mismo y mueve su cabeza a ambos lados descontracturandose, conteniendo el aire cuándo Sophia toma asiento, con delicadeza, en el asiento del conductor.

—No esperaba algo menos discreto viniendo de vos.— Se burla cerrando la puerta del porsche.

Thomas sonríe levemente de costado. —Gracias, suelo tener muy buen gusto.— La mira de arriba a abajo sin descaro, guiñándole un ojo.

—Espero no sea robado.— Amenaza.

Él rueda los ojos ante su divertido humor. —Yo consigo todo lo que quiero, Sophia, no necesito robar nada.— Le guiña un ojo de nuevo.

Ella niega con la cabeza.

—Lo dudo... Hay cosas qué no conseguis.— Murmura divertida, sabiendo que él quería su sangre y no la conseguía siempre.

Thomas traba su mandíbula.

Había entendido a la perfección su referencia y la misma no le había caído para nada en gracia.

—Tardaste.— Gruñe poniendo en marcha el auto.

Ella sonríe asintiendo, mientras se coloca el cinturón de seguridad, si tenía que pasar tiempo con él lo haría cómo corresponde: fastidiándolo.

—Sin embargo me esperaste, muy apurado no estabas.— Responde con seguridad.

—Porque no tenía nada mejor que hacer, sino te hubiera dejado encerrada viendo cómo intentabad una y otra vez salir de la propiedad.— le retruca.

—Si te molestaba esperarme, podía ir sola, es claro qué ninguno de los dos quiere pasar tiempo con el otro, Thomas, así que no hagas esto más tedioso.— Suelta relajada.

Thomas aprieta su mandíbula ante su respuesta. —No necesitas ponértelo.— Asegura saliendo a la carretera.

Al mismo tiempo qué habla del cinturón de seguridad.

—Sí, seguro.— Rueda los ojos acomodando mejor el cinturón de seguridad

Thomás cierra los ojos unos minutos ñ, mientras que relame sus labios... —Estas segura conmigo, princesita.— Insiste.

Sophia hace caso omiso a su comentario y se deja el cinturón puesto.

—¿Por qué no me lleva Aron?— cuestiona mirando el camino.

—Te estoy llevando yo.— Responde de mal modo. —¿Qué te cambia?— La mira de reojo y continúa. —Si la finalidad es comprar parte de todo lo qué perdiste por el incendio— Bufa.

—Realmente si él no podía al menos podría haberme dejado una explicación, o responderme los mensajes, no es que me desesperaba por ir hoy.— Bufa.

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