—De verdad no puedo creer que me hayas traído acá.— Niega con sus cabeza, mientras se desabrocha el cinturón de seguridad.
Él sólo sonríe de costado algo burlón, bajándose del auto...
—Princesa.— Rodea el mismo para llegar a tiempo, y a velocidad normal, para abrirle la puerta del copiloto. —¿Que esperabas que te lleve al cine?— Arquea sus cejas en su dirección.
Sophia coloca sus ojos en blanco.
Era claro qué tampoco esperaba eso. Sólo qué la dejara en la casa y ya.
—Esas pavadas no son lo mio realmente, y tengo un trabajo que resolver acá, te dije qué me habia comprometido.— Se burla de ella, mientras coloca la alarma a su costoso coche.
Algo totalmente innecesario, pero qué había adquirido la costumbre con el correr de los años en el mundo mundano.
—No quiero estar acá, Thomas y no me interesa si estás o no trabajando, yo no tengo porqué acompañarte, y menos a tus asuntos.— Mira a su alrededor.
A lo qué el morocho se lo toma a mal.
Sophia siempre le estaba recordando lo poco qué toleraba estar a su lado, de todos modos, ese dote se lo había ganado él sólo.
—Si tenés qué acompañarme, en realidad, sos mí pareja, Sophia, y es una de tus tareas estar a mi lado.— Le guiña un ojo, tomándola de la cintura.
Sophia traga saliva al sentir su toque. —Eso es algo qué nunca te interesó, y no entiendo porqué debería de cambiar ahora sí ninguno de los dos quiere estar en presencia del otro.— Mira sus uñas.
Thomas clava sus ojos grises en los de ella.
Tantas cosas querría decirle, pero prefiere hacer caso omiso e inflar su pecho.
—Que pena, porque ya estamos acá, y vas a tener qué mantenerte a mi lado, cómo mi pareja, princesa.— Sonríe divertido.
Ella aprieta sus labios. —¿Te tengo que recordar que somos dos cosas totalmente distintas vos y yo?— Demanda. —¡Además de que soy lo perfectamente mayor para quedarme sóla en la casa!— Escupe con odio.
Dos hombres de la edad de Thomás se acercan a ellos, saludando al morocho.
A lo cuál, él, suspira rodeando los ojos, dejando una clara mirada acusadora en Sophia por su comportamiento y por cómo le acaba de responder.
—Hola, jefe.— Ambos coinciden al decirlo al unisono.
Thomas, sin soltar a la rubia, los saluda. —¿Que hay?— Alza su barbilla.
—No pensamos que vendrías tan temprano.— Bromea el más alto de los dos.
—Quiero terminar esto rápido, tengo asuntos qué resolver, y se ve qué no pueden hacerlo sin mi presencia.— Juega con las llaves de su auto, al mismo tiempo qué los acusa.
Los gemelos tragan saliva ante aquella especie de amenaza por parte de su superior.
—Si, Aron nos pasó una lista de personas, pero dijo qué había algunos nombres de los qué te harías cargo.— El menor de los dos es quién habla.
—¿Y eso es por qué?— Arquea sus cejas y sus ojos se tornan colorados.
El mayor infla su pecho. —Porque no logramos traerle buenos resultados, jefe.— Baja la cabeza a modo de disculpas.
Thomas chasquea sus dedos y asiente. —Quiero hacer las cosas un poco más extravagantes, correré una carrera con él.— Comenta relamiéndo sus labios.
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DESTERRADOS
FantasiaDos almas gemelas que no quieren estar juntas, compartiendo un destierro desde hace más de cincuenta años. Un amor inevitable que se hace cada vez más imposible con el correr de los años. El diablo enamorado de su ángel. Y su ángel asustada por su a...
