Mentalidades toxicas

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No es raro que Libra llegue cansada luego de una larga reunión en su trabajo con los jefes de la editorial además de algunos agentes de ciertas celebridades. Más que una reunión ha parecido una especie de fiesta de gente en ropa formal, comida y alcohol de alto calibre. La rubia ha estado comiendo prácticamente durante un par de horas solo por compromiso social, entre obligada por sí misma y por sus jefes.

Al cruzar la puerta, Tauro le invita a comer en compañía del resto, pero ella niega y agradece antes de confesar que ya ha ingerido algo de alimentos en el trabajo. Posteriormente, se apresura a subir las escaleras de la manera más natural posible que fue capaz de fingir. Deja su bolso sobre la cama, mirando una última vez la puerta del cuarto antes de ir a encerrarse al pequeño baño. Se talla la cara con inmensa frustración, evitando a toda costa mirarse en el espejo que cuelga sobre el lavabo y sintiendo que pronto la piel comienza a cosquillearle de una manera espantosa que solo le provoca ansiedad. Se pasea por el cuartito, tratando de calmarse, pero su cabeza se llena de ideas desagradables y que le hacen revolver el estómago.

Los malditos canapés que sirvieron tenían mayonesa y eran tan pastosos que las calorías debían estar por los cielos. Sabían demasiado a mantequilla, y el alcohol era una de las principales causas del aumento de peso y grasa en el cuerpo. No se siente borracha, pero incluso dos copas son suficiente para consumir al menos 500 calorías.

¡500 calorías!

Se siente inflada, como si hubiese aumentado diez kilos en solo este par de horas. Su percepción de la realidad se deforma tanto que se imagina con una barriga protuberante que le dificulta siquiera mirarse los pies. Lagrimas espesas empiezan a amontonarse en sus ojos, haciendo que éstos le ardan intensamente. Hace el intento de no llorar ni de sucumbir a sus ideas autodestructivas, pero le cuesta demasiado, le cuesta tanto que el ataque de ansiedad solo empeora y el agua caliente desborda sus parpados, enmarcando su rostro hasta caer torrencialmente por su barbilla.

Se recarga de espaldas contra la puerta, sujetándose la cabeza con ambas manos y oyendo su respiración agitada. Lentamente, desciende aun pegada a la madera, acuclillándose sobre las baldosas pulcras del baño hasta formar un ovillo, como si deseara desaparecer justo ahí y ahora.

El cuero cabelludo se resiente de dolor cuando las uñas perfectamente arregladas y algo largas se clavan en éste. Sollozos rotos suenan tan bajito que ni siquiera forman el eco acostumbrado a encontrar en el cuarto de baño. Aunque lucha con sus malos hábitos con todo el autocontrol que le es posible implementar, luego de largos y pesados minutos termina cediendo, arrastrándose miserablemente (así como se siente) hasta hincarse frente a la taza de baño.

***

No es común que la mayor de la casa agua se muestre distraída a menos que sea por estar completamente concentrada en algo de mayor importancia como un tema relacionado con el trabajo.

La chica de cabellos como el mar llega tarde a casa en esta ocasión, o al menos en comparación con otros días, pues cuando cruza la puerta ya la mayoría se ha dispersado y es obvio que la hora de comida ha terminado. Tauro cortésmente se levanta de su asiento para ir a recalentar la comida que hace poco ha preparado mientras que ella se sienta y deja caer sus llaves las cuales, por su descuido, se resbalan por el borde de la barra y golpean estrepitosamente el suelo.

—Mierda— se queja la cangreja cuando, al disponerse a levantarlas, su celular igualmente cae y se desliza por entre las patas de las sillas.

Luego de recuperar ambos objetos y de quejarse reiteradas veces, Cáncer hace amago de erguirse; la parte trasera de su cabeza se golpea contra la parte inferior de la mesa, haciendo que las cosas sobre ella reboten sonoramente y un "¡Ay!" de dolor sea proferido por la signo agua. Capricornio, a su lado, se sorprende en su sitio, procediendo a dejar su taza con té para colocar su mano entre el mueble y ella en un intento de evitar que vuelva a pegarse.

Estrellas juntasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora