XXXIII
LOS AFANES DE ROBERTO SEBASTIAN HERRERA
Roberto Sebastián Herrera en sus afanes por conocer a profundidad las teorías de la sociedad más humana, equitativa y justa, estudiaba sin reparos las ideologías diversas que marcaban las pautas en la actividad política internacional. Se consideraba un socialista acabado, luego del discurrir en las filosofías modernas y leer los méritos que proclamaban todas las ideologías políticas, y haberse introducido en cuantas corrientes filosóficas y políticas reivindican la condición del hombre y la mujer, o la dignidad de la persona humana. Era una fanfarria que preconizaba por su elevado ego y peor, era una desfachatez creerse a sí mismo un conocedor del pensamiento humano sin haber hecho aporte alguno. Se consideraba conocedor del accionar y el reconocimiento que, como teoría política tiene sobre el hombre y la mujer, la Democracia Cristiana en tanto significa formación para la libertad como instrumento de formación y lucha, por lo menos en teoría; había estudiado los aspectos más relevantes puestos en escena por los propulsores y los más destacados ejecutores de esta doctrina en el ámbito mundial y especialmente donde han ejercido el poder y puesto en práctica sus principios, los cuales a su juicio, no han realizado las transformaciones requeridas en beneficio del bienestar social.
Mejor estudioso de la social democracia, sus obras, sus principios y ejecuciones a la que consideraba cargada con exageradas abstracciones conceptuales sin méritos reales, cuyas falencias las consideraba una afrenta a sus postulados, y, extraía del interior ideológico mismo que en esta es apariencia de inteligencia y voluntad expuesta por sus personeros como prefería llamar a quienes pregonaban ser los postulantes de esas ideas, las desgracias llevadas a las sociedades gobernadas por ellos durante varias décadas, fruto de manera exclusiva del poco entendimiento a la sociedad, tenerle poca importancia, o por la corrupción administrativa prohijada por estos en la fragilidad estructural impuesta en los estados; debido a la introducción que hicieran de las políticas neoliberales, llevadas al seno en las administraciones estatales donde han gobernado. Extraía sus iniquidades y a la vez sus inequidades, su ampliación de la pobreza, la concentración de las riquezas y medios productivos en pocas manos, ensanchando con ello la distancia entre pobres y ricos, los ricos cada vez más dominantes con mayores medios y dominios que otorgan las riquezas desmedidas, los pobres cada vez más sumidos en el fango de la nada y la debilidad estatal. En esta criticaba el inmisericorde e indiscriminado endeudamiento externo, al cual, los nuevos liberales han llevado a sus naciones, y que es considerado por Roberto Sebastián Herrera como la causante de la peor de todas las miserias a la que puede ser sometido un pueblo. El empequeñecimiento que fue impuesto a los estados convertidos en simples reguladores sin influencias e imposibilitados para generar riquezas a favor del ciudadano; la privatización que hicieran de las empresas públicas, y, la postración a que llevaron sin remedio a los estados naciones al importe del mercado, reduciendo sus influencias a simples regulaciones mínimas. Consideraba a la corrupción en su más alto esplendor como la hija legitima de esta ideología y por eso la aborrecía. Asimismo confesaba tener antipatía por los socialdemócratas, por ser ellos los ejecutores de la desnacionalización puesta en marcha sobre la producción y del patrimonio estatal en cada nación donde habían ejercido sus influencias gobernando a sus nacionales, o mejor, ejerciendo gobiernos que desgobernaron sus pueblos, al convertirse en instrumentos de enajenación, alienación y cosificación del Estado.
Al adentrarse en el conocimiento y estudio del socialismo democrático lo considera una farsa; era riguroso conocedor del comunismo y del socialismo desde varias vertientes: el socialismo per se, el comunismo, el marxismo-Leninismo, el Maoísmo, el socialismo ruso y especialmente la revolución Cubana y el nuevo socialismo de finales del siglo XX e inicio del XXI, y consideraba que en caso de este no sufrir en lo inmediato una transformación profunda, seguiría con esas prácticas insalvables en el principio y hasta mediado del XXI en el porvenir, porque su esencia era inconsustancial a la naturaleza humana. No era afín con el colectivismo considerado en su forma totalitaria, porque la concentración de la autoridad, el poder y le propiedad en manos del Estado para ejercer su autoridad en nombre de la colectividad era tan perniciosa como dejar al Estado sin ningún mecanismo productivo. Se inclinaba aunque con ciertas reservas por la formula implementada por los Cubanos con la revolución iniciada en la parte final de la primera mitad del siglo XX y la cual se extendería hasta esos días, con proyecciones para seguir hasta todo el siglo XXI. La Revolución del más acabado sistema, el implementado en Cuba por Fidel Castro. Se apreciaba a sí mismo como un seguidor del legendario Ernesto Guevara (Che). Su habitación estaba llenada por los libros con su referencia, prueba de la admiración por este. Pancartas, afiches, boinas al estilo Che, polainas, literatura bibliográfica t-chers, promoción que durante mucho tiempo se hacía a su figura por diferentes medios, en fin, toda una especie de atuendos que lo identifican con los movimientos libertarios del Che (Ernesto Guevara). La fotografía más famosa del Che adorna todo su espacio íntimo.
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Bodas de Fuego
General FictionMirna Sebastián Herrara llega a Ciudad del Lago después de cursar estudios superiores en Europa. Su regreso a la ciudad, coincide con la celebración de las fiestas patronales en honor a Santa Lucía. Allí, en el parque central, se encuentra con Rica...
