LXVII
ERROR INCALCULABLE
Teódulo Sebastián Dival olvidó que Mirna no había tenido contacto físico con Ricardo Flete Vargas. No conocía por tanto ni su nombre ni sus apellidos. Teódulo acababa de suministrarle el primer apellido. Un error. Para su inteligencia eso bastaba, comenzaría la búsqueda del ser que ahora era su amado misterioso, ya con una referencia directa, su apellido. Pero en los planes del padre no estaba permitirle quedarse un día en la República, mucho menos en Ciudad del Lago. Esa misma tarde sin que valiera excusa formulada por ella o sus hermanos, Mirna estaba montada en un vuelo que la llevaría de regreso al extranjero, esta vez al Medio Oriente sin poder retornar sino hasta unos cuatro meses después, cuando se las ingenió para volver al país sin avisar, con la excusa de realizar unos negocios importantes, los cuales se avecinaban y era necesario plantearlos al padre y este decidiera si hacer las inversiones de lugar, ameritadas, por las riesgosas operaciones comerciales de esta clase.
Mirna convenció al más destacado e importante de los gerentes que administraban las empresas pertenecientes a la familia Sebastián en aquellos lados, de la necesidad que tenía del retorno cuanto antes, a informar personalmente a su padre sobre la conveniencia que eran para sus fines, realizar esas transacciones, las cuales, si bien riesgosas podrían generar cuantiosos beneficios, pero le solicitó discreción, y no informarle a su padre del viaje porque ella misma lo haría a su llegada en los próximos días.
Las supuestas operaciones de negocios no eran, sino una forma para desviar la atención que sobre ella pudieran tener los servidores para evitar la información directa a su padre. Esta viajó a Ciudad del Lago como se verá más adelante, pero sus gestiones no fueron realizadas por no haber planes de informarlas al padre, pues, si lo haría serían infructuosas para su regreso.
Les informó que su padre Teódulo asumiría personalmente esas transacciones, como siempre tomaba personalmente las riendas de las transacciones importantes como estas bajo la excusa que debía tener el dominio de todo lo macro, y consideraría una imprudencia el regreso de Mirna a Ciudad del Lago para esas simples informaciones, las cuales podían ser transmitidas por otras vías. Por eso días después, Mirna aparecería en Ciudad del Lago sin avisar.
Cuando Mirna se decidió a regresar sin la anuencia del padre ni avisarle siquiera sus planes, ya la especialización en el área de negocios había culminado con éxito rotundo. En la fecha del destierro obligado dicha educación especializada había sido acordada personalmente por Teódulo sin su consentimiento, previo a su embarque, y la cual, efectuó personalmente la inscripción y pagó el coste a la universidad, estadía y otros gastos. Recién concluida con resultados excepcionales, no quedaba nada por probarse a sí misma, sino la búsqueda del amor propio y la igualdad de la mujer simbolizada en ella. El comunicado de satisfacción, la universidad se lo haría llegar al padre por la vía del correo postal. No podía ser mejor la apreciación de esos resultados por el exigente padre. Su Flor del Diamante obtendría las mejores calificaciones, pero se quedaría en el exterior. Se sentiría orgulloso del paso dado con el envío, a pesar de su oposición, a completar esos estudios y a hacerse cargo de las empresas familiares radicadas allá. A cada momento enrostraba a los hermanos no haberle ayudado a convencer a Mirna sobre lo beneficioso del viaje. Le tiraría en la cara los resultados, y el hecho de que, como había pronosticado, "como el viento disipa las nubes cuando estas son aún frágiles, la ausencia, fruto de la distancia, borra los amores pequeños". Se equivocaba. No contaba con la fuerza de Mirna, quien mantenía vivía como el primer día la llama encendida con aquella mirada, no contaba con el error cometido por él mismo, quien le suministró un arma para mantener prendida esa llama: el apellido Flete, el cual Mirna registraría en su prodigiosa memoria para nunca borrarse, y sería el punto de partida que la ayudó posteriormente a emprender una búsqueda que no habría de durar mucho tiempo.
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Bodas de Fuego
General FictionMirna Sebastián Herrara llega a Ciudad del Lago después de cursar estudios superiores en Europa. Su regreso a la ciudad, coincide con la celebración de las fiestas patronales en honor a Santa Lucía. Allí, en el parque central, se encuentra con Rica...
