Un rastro de hielo
La máquina del tiempo desapareció y con ella los destellos multicolores que emitía. Lauren no dijo nada, ni siquiera hubo cambio alguno en su expresión facial. Miró por la ventana y el espectáculo era grandioso. Infinidad de formas diferentes y de colores diferentes se fundían en una única composición abstracta perfecta. Aguzó la vista y vio a personas en aquel lugar, como si estuvieran atadas. No se movían, no parecían interactuar con el Universo.
– Es la pantalla del tiempo y las personas que cayeron en ella. De modo que estaba en lo cierto. La pantalla del tiempo es tan real como que este viaje es una absoluta locura. Pero es una locura a la par de algo impresionante. Tal vez esté loca al no temer demasiado a esto que estoy haciendo. – se dijo.
Lauren apretó los puños. Sintió una sensación extraña. Sentía frío en las palmas de sus manos, cuando debería sentir calor. Un frío extraño, húmedo. Como el hielo. No le molestaba, pues aguantaba sorprendentemente bien el frío. Pero nunca había notado una sensación similar a aquella.
– ¿Qué está pasando? ¿Qué es este frío?
Lauren abrió las manos y miró sus palmas. Había hielo sobre ellas. Totalmente sólido, al tocarlo parecía absolutamente impenetrable.
– ¿Qué es esto? ¿Por qué tengo hielo en las manos? Nunca me había pasado nada similar.
La máquina del tiempo se detuvo. Las nueve de la noche del 24 de febrero del 2.157, en las afueras de Nueva York. Lauren salió de la máquina y pisó el suelo. El cielo estaba nublado, pero aún podía vislumbrarse la Luna entre las nubes.
– Una Luna. Sólo hay una Luna. Después de 17 años, al fin sé que sólo una Luna orbita la Tierra. Las razones por las que desde el distrito se podrán ver varias y cada vez un número distinto no importan. Cuando se busca la realidad, se busca la realidad absoluta, y no la relativa.
Lauren comprimió la máquina del tiempo y se la puso como pulsera. No sabía muy bien qué pensar. Empezó a caminar en dirección al centro urbano.
– ¿Qué estoy haciendo? Estoy en la ciudad más grande del mundo, en una época desconocida para mí, ¿y pretendo cruzarla sola y andando?
Lauren no llegaba a aquella época sin tener la más remota idea de nada. Durante los últimos días había estado estudiando toda la información que había podido recabar acerca del modo de vida del siglo XXII. Conocía todo el sistema ferroviario del área metropolitana de Nueva York, y sabía usar los dólares estadounidenses. Un dólar igual a 0'05Q. Teniendo 50.000Q en dólares, tenía más que suficiente como para sobrevivir. Caminó hasta una parada de taxis y tomó uno.
– A la Séptima Avenida, en Manhattan.
– La Séptima Avenida es muy larga, ¿a algún número en concreto?
– No tengo preferencias. Déjeme sobre el número 400.
– Como usted quiera.
El taxista arrancó y puso rumbo hacia Manhattan. Lauren observaba interesada el paisaje que se movía delante de sus ojos. Las calles estaban desiertas para tratarse de Nueva York. Mientras tanto, en el taxi sonaba "Look what you made me do", de Taylor Swift.
– Disculpe, – dijo súbitamente Lauren. – quiero hacerle una pregunta.
– Adelante.
– ¿Qué es exactamente lo que está pasando actualmente entre Estados Unidos y Rusia?
– Es un tema complicado. La Nueva Guerra Fría está siendo un período complicado. Desde hace varios años ambas potencias han estado enfrentadas a causa del desarrollo de una nueva clase de armamento.
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8 St-NYU
Ficção CientíficaEn el año 2.532, 400 años después de la violenta Guerra de las 57 Tormentas, la Tierra se ha convertido en un páramo contaminado donde el aire es tóxico y los últimos reductos de la raza humana viven en cápsulas respirando aire en conserva. Lauren...
