La locura del Universo
No había mucho que contar acerca de la mañana siguiente: simplemente era una mañana exactamente igual a la del día anterior. La monotonía elevada a su máximo exponente. Lauren se despertó temprano y se levantó de la cama. Se acercó a la ventana y contempló el Sol aparentemente moribundo. No había nada interesante. En aquella época no quedaba nada interesante.
– Tan monótono, tan débil y tan exasperante como siempre. Todo es como siempre. Pero nadie es capaz de comprender hacia dónde nos dirigimos. Cuando hayamos desaparecido todos se hará el alba de la oscuridad definitiva para la raza humana. Y sólo entonces sabremos que todo ha desaparecido. Sólo cuando ya nadie exista. En definitiva, la humanidad seguirá siendo la especie más ignorante de la Tierra.
Lauren salió de la habitación y bajó hasta el salón principal. Se bebió una taza de café solo y dejó la sala. Para no seguir yendo medio desnuda por la casa, se puso una camiseta blanca y unos pantalones grises. Lauren no era una de esas personas que se preocupa por cómo va vestida por su casa. Volvió a subir a la habitación y se sentó delante de su sistema de comunicación mediante hologramas y llamó a William. La última conversación que habían tenido había quedado inconclusa.
– Buenos días. – lo saludó ella.
– Creía que no querrías hablar conmigo.
– Y yo también, pero no me conozco tan bien como creía.
– ¿Tienes algo que contarme?
– Cuando anoche me dijiste que me querías, me puse de los nervios y creo que estuve algo borde contigo. Quería disculparme y que pudiéramos tratar esto tranquilamente y como personas civilizadas.
– No hacía falta que te disculparas. La verdad es que después estuve pensando en que no me extrañaba que hubieras reaccionado así. Tú y yo ni siquiera nos hemos acostado.
– Eso no importa. No es el sexo lo que hace que te enamores de una persona. Si fuera el sexo el que hiciera que te enamoraras de una persona...
– ¿Qué?
– Nada, prefiero no decirlo. Iba a quedar como una completa gilipollas. Ahora tengo otra cosa de la que hablarte.
– Adelante.
– Ahora que ya hemos concretado los detalles acerca de cómo debería funcionar la máquina del tiempo, toca hablar acerca de su construcción.
– La máquina en sí no es difícil de construir. En cinco días estará terminada.
– ¿Y esa convicción de que serán exactamente cinco días?
– Es sólo una aproximación. Estimamos que podrá estar terminada en alrededor de cinco días.
– Te agradezco que no hayas cambiado de idea acerca de este asunto por mi reacción de anoche. Tal vez fuese algo exagerada, pero, por favor, comprende que estoy en una situación compleja.
– Lauren, te repito que no fue una reacción exagerada. Y recuerda que, como te dije anoche, yo sólo quiero que seas feliz.
– Gracias. También he estado pensando acerca de cómo podría llevar una vida más o menos normal en el año 2.157.
– No te costará. Eres la persona más inteligente que conozco. Y hemos preparado ya un carnet de identidad con una foto tuya. En tus datos figura que has nacido el 13 de febrero del 2.139, de modo que seas mayor de edad. Así puedes hacer una vida en esa época exactamente igual que la que haces en esta. Puedes beber, puedes entrar en pubs y puedes hospedarte en hoteles.
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8 St-NYU
Ficção CientíficaEn el año 2.532, 400 años después de la violenta Guerra de las 57 Tormentas, la Tierra se ha convertido en un páramo contaminado donde el aire es tóxico y los últimos reductos de la raza humana viven en cápsulas respirando aire en conserva. Lauren...
