La comunicación interonírica
Michael se calló un momento antes de responder.
– Eh... sí... Sí, soy él.
– ¿De verdad? Porque no pareces muy seguro...
– Sí, es él. – intervino Mia. – Discúlpale, es un poco tímido con los desconocidos.
– Ah, le entiendo. A mí también hay veces que siento vergüenza con los desconocidos. Por eso me he vestido.
– ¿Para ti ir en ropa interior es vestirte? – preguntó Michael.
– Me he vestido. Si no fuerais desconocidos, ni siquiera me habría puesto ropa interior. La verdad es que no entiendo a la gente que tiene complejo de su propio cuerpo. La ropa que me he puesto, más que por vergüenza, ha sido porque no llevar nada encima es poco convencional. Al menos en este contexto social, ¿no crees?
– Sí, claro... Mia, ¿podemos hablar un momento en privado?
– Vale.
Michael y Mia dejaron el salón y se dirigieron a la cocina.
– ¿Dónde has conocido a esta mujer?
– En Tremblay's. ¿Por qué lo dices?
– ¿No te parece que es un poco rara? No nos conocemos y lleva menos ropa que la gente en la playa. Y estamos en febrero.
– ¿Y qué importa? Viene del futuro, y de Londres. Allí ir en ropa interior se verá como algo normal.
– Ya, pero... Me sigue pareciendo raro.
– Pues deja de pensar en ello. Me dijo que estudiaba una especialidad de Química que investigaba nuevas y sostenibles formas de obtención de agua además de la purificación de la humedad del aire.
– ¿Qué?
– Sí, ¿verdad? Eso fue lo primero que yo pensé cuando me lo dijo.
– ¿Estás segura de que eso fue lo primero que pensaste? ¿Hablando con esa mujer?
– No estaba medio desnuda cuando me lo dijo.
– Ah, ya me parecía a mí. ¿Qué más te dijo?
– Nada que no te dijera a ti Murphy. Por cierto, ahora que la has visto sin nada encima, contéstame. ¿Es o no es guapa?
– Claro que es guapa. Si incluso a ti te parecía guapa, más o menos podía hacerme a la idea. Lo que no esperaba era que, al conocerla, lo único que no hubiera visto de su cuerpo fuera lo que le tapan el sujetador y las bragas.
– Entonces sí que se las has mirado, ¿verdad?
– No me lo digas así, que yo al menos soy menor. Y no me he pasado una hora más en la cama sólo para mirarla dormir y tocarla mientras tanto. Eres una loca siniestra.
– Quizás, pero igualmente, y aunque no quieras admitirlo, te gusta tenerme aquí.
– ¿Qué importa eso ahora?
– Que yo me quedaré porque no querrás echarme. No te gusta estar solo en esta fría ciudad. Temes a algo que desconoces.
– Yo temo a nada que desconozco.
– ¿Estás seguro? En ese caso, ¿por qué me necesitas?
– No lo sé. No importa. Volvamos con Lauren.
– Ya quieres seguir viéndola, ¿eh?
– Cállate.
Michael y Mia salieron de la cocina y volvieron al salón. Desde allí vieron a Lauren en un pequeño balcón, mientras la lluvia le empapaba el cuerpo en aquel ambiente de apenas cinco grados bajo cero. No parecía tener frío. Se dio media vuelta mientras dibujaba en su cara una sonrisa.
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8 St-NYU
Science FictionEn el año 2.532, 400 años después de la violenta Guerra de las 57 Tormentas, la Tierra se ha convertido en un páramo contaminado donde el aire es tóxico y los últimos reductos de la raza humana viven en cápsulas respirando aire en conserva. Lauren...
