HCN
– ¿La pantalla del tiempo? – preguntó William.
– La pantalla del tiempo es lo que separa la actualidad del pasado y el futuro y la realidad de la imaginación. Es el quid de la cuestión de la novela que estoy escribiendo, y lo que le da nombre a su título. Pero no espero que creas que es real. Es real, pero sólo quienes comprendemos qué es podemos verla. Para ver la pantalla del tiempo se debe abrir la mente a muchas cosas, y aceptar unos cuantos principios que nadie creería. Tan alta como todo el espacio y tan profunda como todo el tiempo. – respondió Lauren, y al instante cortó la comunicación.
Lauren se levantó y miró por la ventana el Sol incapaz de iluminar la Tierra flotando sobre el horizonte en medio del cielo verdoso. No miró a la calle; no quería ver el semblante que mostraba la gente de lamentarse de su existencia. Bajó la temperatura de la cápsula y bajó a la habitación secreta que ocultaba en el sótano de la cápsula, donde escribía en su ordenador secreto. Introdujo la contraseña de 30 caracteres, el código de 15 dígitos e hizo las pruebas de voz, huella digital y ADN. Entró en la habitación y cerró la puerta. Apagó las luces y se sentó frente al ordenador. Estuvo unos minutos sin decir nada y con los ojos cerrados. Después volvió a abrir los ojos y a encender la luz. Tenía que hacerse a la idea de que aquel día tendría que preparar las clases del día siguiente y no le hacía ninguna gracia. Se sentía algo trastornada por los últimos días, pero no quería hablar con nadie. Prefería enfrentarse a su propio trastorno por su cuenta. Sabía mejor que nadie que para recibir mala ayuda merecía la pena no recibir ninguna ayuda. Era bastante pesimista en ese aspecto: siempre consideraba que la ayuda que le pudieran prestar no sería útil, razón por la cual Lauren nunca hablaba de su vida personal con nadie. Ni siquiera con Elizabeth. Había quien pensaba que era una solitaria e incluso quien creía que sufría algún trastorno psicológico. La gente pensaba muchas cosas acerca de Lauren. Para la mayor parte de la gente, "diferente" significaba "extraño" con connotaciones negativas.
Lauren estuvo varias horas releyendo lo que había escrito de "La pantalla del tiempo". Nunca había terminado una novela en tan poco tiempo, pero para ella aquel argumento era diferente. Sin poder identificar por qué, no podía evitar sentirse identificada con los protagonistas, de los cuales se desconoce el nombre. Como si estuviera persiguiendo algo por un lugar que parece irreal hasta el punto de que la misma ansia de obtenerlo terminaría por destruirla.
– Terminará por destruirme. – se dijo.
Salió de la habitación tras releer los últimos capítulos que había escrito. Cerró la puerta y subió a su habitación. Activó el medio de comunicación mediante hologramas del que disponía. La figura de una mujer de unos 30 años se proyectó de forma holográfica.
– Necesito que me consiga HCN. Lo suficiente como para que sea efectivo.
– ¿Porqué me pide HCN? No es fácil de obtener.
– Ya lo sé. Le pagaré lo que haga falta, pero necesito que me lo consiga lo antes posible. Pero también necesito que nadie sepa que guardo HCN en mi casa. La gente se inventa muchas cosas. Podrían acusarme de querer usarlo contra ellos.
– ¿El HCN es para consumo propio?
– Sí. Si acaso llegase la situación de tomarlo.
– No debería conseguírselo si no está totalmente segura de querer consumirlo. Pero tengo que preguntarle en qué situación lo tomaría.
– Necesito que esto sea algo confidencial entre usted y yo. No puede contárselo a nadie. Absolutamente nadie debe saber que le he pedido HCN, aunque sea para consumo propio.
– Está garantizada la confidencialidad. No es la primera vez que me encarga sustancias ilegales. Pero quiero que me diga en qué situación llegaría a consumirlo.
– Está bien. Voy a viajar en el tiempo hasta el año 2.157, el año en que estalló la Guerra de las 57 Tormentas. Iré con el objetivo de investigar la situación dada para que estallase el conflicto. No regresaré hasta que haya recabado la información relativa al asunto. Toda.
– ¿Y eso qué tiene que ver?
– Es posible que no consiga la información que busco antes de que estalle el conflicto. Y entonces es posible que mi vida corra peligro.
– ¿Y como su vida correría peligro quiere que le consiga HCN?
– Es una cuestión de principios. No me importa tanto mi vida como para huir sin haber obtenido toda la información que quiero. Esto me va a costar 50.000Q.
– Aún no me ha contestado a la pregunta de por qué quiere el HCN.
– Estaré en Estados Unidos, el centro de la Guerra de las 57 Tormentas. Es muy posible que mi vida corra peligro. Las armas de la guerra podrían matarme.
– ¿Adónde quiere llegar?
– Si llegara el momento en que fuese a morir, preferiría tomar el HCN antes que morir a causa de una de las armas de la guerra.
– ¿Está totalmente segura?
– Sí, estoy totalmente segura.
– ¿Y por qué es así? ¿Por qué prefiere tomar HCN antes que morir a causa de las armas que se empleasen?
– Es una cuestión de principios. El efecto del HCN es inmediato, ¿verdad?
– Es cuestión de unos pocos segundos.
– Si tomase el HCN mi muerte estaría provocada por mí misma. No habría muerto a causa de sus armas.
– Por eso me pide ácido cianhídrico.
– Por eso le pido ácido cianhídrico. Prefiero suicidarme yo que morir en la guerra.
– ¿Y si fuera a sobrevivir a una explosión?
– Si fuera a sobrevivir y consiguiera volver a la actualidad, lo más probable es que me quedaran lesiones a causa de la explosión que me durasen durante toda la vida. El recuerdo incesante permanecería en mi cuerpo para siempre. Si tomase ácido cianhídrico moriría envenenada, sí, pero moriría por mi cuenta y riesgo, y no por algo enviado por otras personas. Podrá sonar absurdo, pero yo lo prefiero así.
– Está bien, no tengo más remedio que hacerle caso y que conseguirle HCN. Es su suicidio, no el mío.
– Es mi suicidio.
– Nunca habría imaginado que alguna vez querría suicidarse. No le tenía como alguien que teme a una guerra.
– No temo a una guerra, temo volverme como el resto de las personas, que se lamentan se simplemente vivir. Para vivir y no desear vivir, prefiero no vivir y ya está. Más sencillo, más rápido, menos doloroso y lo más importante, decidido por mí misma.
– Pero no se suicidaría de no ir a morir. ¿No podría considerarse de igual forma como que fuera a morir a causa de las armas?
– Todo el mundo me fuerza a morir, pero nadie me fuerza a suicidarme.
– Eso ya es como usted lo vea. Pero no me parece bien proporcionarle el HCN. Es un veneno, Lauren. Cuando estudié Medicina hice el Juramento Hipocrático. Juré que nunca usaría mis conocimientos para dañar a las personas.
– El Juramento Hipocrático no debe aplicarse a esta situación. Yo no soy su paciente. Le estoy pidiendo una sustancia a la que sé que tiene acceso. No me está envenenando usted.
– En cierto modo, sí. Le doy la oportunidad de envenenarse por su cuenta.
– Pero no la obligación. Quiero que me consiga HCN. Poca cantidad, pero la suficiente como para provocar mi muerte. Antes morirá mi mente que mi cuerpo.
Aquella mujer estuvo en silencio durante unos momentos.
– Está bien. Lauren, si de verdad considera que lo necesita, se lo conseguiré. Pero no puede decirle a nadie que yo he tenido algo que ver con esto.
– No lo usaré a no ser que me suicide, y una vez que me haya suicidado no podré decirle a nadie que fue usted quien me lo consiguió.
– Está bien. Adiós.
– Adiós, Lady Murphy.
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8 St-NYU
Ciencia FicciónEn el año 2.532, 400 años después de la violenta Guerra de las 57 Tormentas, la Tierra se ha convertido en un páramo contaminado donde el aire es tóxico y los últimos reductos de la raza humana viven en cápsulas respirando aire en conserva. Lauren...
