Ya no se puede confiar en nadie. Nadie confía en ti. Las personas hacen lo inimaginable para sobrevivir al apocalipsis. Adiós a la democracia, todos están por su cuenta.
Dos chicas han sobrevivido solas, hasta que cierto grupo las encuentra o mejor...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Tenemos dos días con éstos cabrones. El idiota de Len es un embustero mañoso. Recientemente pelearon con Daryl por un conejo que, obviamente, era de Daryl. Él tenía rato siguiendo al animal y cuando lo cazó, Len también disparó una flecha y reclamó el conejo como suyo.
En ningún momento me separe de Daryl por petición del mismo. Tampoco es como si hubiera pensado en hacerlo, capaz que me apartó un segundo y uno de esos malnacidos me mata y después comete necrofilia.
Presencié la discusión y gracias a una fuerza divina, o lo que sea, Joe llegó y solucionó el problema; mitad del conejo para cada uno. Al igual nos explicó algo muy curioso, si hay algo que nosotros queramos solamente tenemos que reclamarlo y ya nadie podrá quitárnoslo; esas son las reglas.
Gracias a que logre llevarme algo de comida de aquella funeraria, tenemos que comer para unos tres días o más, si sabemos racionar.
-Lo pensé anoche -hablo bajo, no quiero que nadie nos escuché-. ¿Y si nos vamos?
-No suena mal -responde.
-Te juro que si el imbécil de Len hace otra pendejada como la del conejo, ahora si lo desolló.
-¿Y qué hay de ti, preciosa? -Joe interrumpe nuestro plan-. ¿Qué hacías antes de que todo comenzará?
-En primer lugar, no me llames preciosa, mi nombre es Betty -digo-. Y sólo iba a la escuela.
-Ya veo -juega con el pedazo de césped que trae entre los labios-. ¿Cómo sobreviste?
-Por mi papá. De no ser por él, hubiera muerto infinidad de veces -pateo una piedra en el camino-. Veníamos a Atlanta para buscar a mi mamá cuando empezó todo. Fue un viaje largo desde Santa Mónica hasta Atlanta. Nos encontramos con cada cosa que no te imaginas las atrocidades que presencié.
-Diablos, debió ser duro -dijo. Sé que no se compadece, finge hacerlo.
-Ya no importa -levanto los hombros.
-¿Dónde está él?
No tiene que decirlo, ya se que se refiere a mi papá. Recuerdo lo cobarde que fui y me dan ganas de darme un tiro.
-Muerto -digo como si nada.
-¿Has estado sola desde entonces?
-No, estaba con mi amiga... mi mejor amiga -corrijo.
-¿Ella también murió?
El hecho de que esté haciéndome tantas preguntas me molesta. ¡Qué le importa mi vida! ¿A caso es del maldito FBI?
-Desapareció. No tengo idea de dónde está -respondo molesta.
-Y supongo que estas buscándola
Mierda. He dejado de buscarla. Me concentre en seguir a Dixon, que olvide buscar a mi amiga. Soy la peor amiga del mundo. Debe estar preocupada o creyendo que morí, y yo, bien plácida besando a Daryl.