14. Dolor.

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Como cada mañana Mari y Rose se dirigieron a la habitación de la duquesa para despertarla y ayudarle a vestirse, ellas tocaron la puerta y esperaron un momento haber si la duquesa les contestaba, normalmente ella nunca estaba despierta, siempre tenían que moverla para poder despertarla ya que tenía el sueño pesado, cómo ella no contestó ellas iban a abrir la puerta cuando de pronto el duque abrió la puerta dándoles tremendo susto y les dijo.

_ No quiero que nos molesten, vuelvan cuando las llame.

Ellas al ver al duque se quedaron atónitas, el duque nunca dormía hasta tarde y aunque llevaba varios días durmiendo con la duquesa él siempre llegaba tarde y marchaba muy temprano, así que casi nadie sabía que él dormía cada noche con Olivia.

Ese día él no tenía que acompañar a los diplomáticos hasta la tarde y debido al cansancio acumulado y la ajetreada noche que había tenido, él decidió tomarse la mañana libre.

Después de despachar a las sirvientas volvió a la cama y rodeo a Olivia con sus brazos, volviéndose a quedar dormido.

El volvió a despertarse al no sentir a Olivia en sus brazos, al abrir sus ojos la encontró en el suelo al lado de la cama enrollada en una sábana, al verla en el suelo le preguntó.

_ ¿Qué haces en el suelo ?

Olivia al escuchar su voz se tapó por completo con la sábana para que él no pudiera verla, ella se moría de la vergüenza por lo que habían hecho la noche anterior y no tenía el valor de verlo a la cara.

Leonard al ver su reacción le pareció tan adorable y divertida que soltó una carcajada, Olivia parecía un pequeño animalito temblando de miedo y escondiéndose, él se acercó a ella y la levantó del suelo, él intentó quitarle la sábana con la que se cubría pero ella se aferraba firmemente a la sábana, así que Leonard le preguntó.

_ ¿Me tienes miedo?

Olivia tímidamente y con la voz un poco ronca por haber estado gritando toda la noche le contestó.

_ No es eso, me da mucha vergüenza que me veas.

Leonard dio un suspiro y la volvió a acostar en la cama, y le arrebató la sábana con fuerza dejando a Olivia completamente desnuda frente a él, sus mejillas estaban sonrojadas y ella cubrió su rostro con ambas manos.

A Leonard le pareció sumamente encantadora, él observó detenidamente el cuerpo de Olivia y se sintió sumamente miserable al ver las marcas de sus dedos en sus caderas, él había usado demasiada fuerza y había terminado lastimándola, él le había dejado varias marcas de besos que destacaban en su pálida y suave piel.

Leonard le apartó las manos para ver el rostro de Olivia, ante sus ojos ella se veía hermosa y su deseo de poseerla se hizo presente, él levantó la barbilla de Olivia y arrebató sus dulces labios haciendo que a Olivia se le escapara un gemido, su voz era un dulce cántico que lo excitaba aún más, él acarició sus pechos mientras la besaba sin descanso, Olivia gemía por el placer que le provocaron sus besos y sus caricias, dejando su mente nublada, ella se aferró fuertemente a su cuello, él recorrió todo su cuerpo con sus manos intentando no tocarla con demasiada fuerza.

Olivia sintió que su parte mojada por sus jugos de amor que comenzaron a desbordarse, Leonard bajó su mano hasta su lugar secreto, ella se estremeció y al sentir que uno de los dedos del duque entraba en ella sintió gran dolor, Olivia por instinto lo apartó dándole un golpe en la cara, el duque muy sorprendido se le quedó mirando sin decir nada.

Olivia al ver la marca roja que había en la mejilla del duque por el golpe que le había dado ella comenzó a temblar de miedo y sus lágrimas rodaron por sus mejillas.

Ella le había pegado al hombre que tenía fama de ser cruel y despiadado, él se había quedado muy sorprendido y no dijo, ni hizo nada, pero Olivia estaba aterrada de que él la fuera a matar por haberle ofendido.

Leonard al ver a Olivia llorando desconsolada se acercó a ella y le dijo.

_ Lo siento, no quise lastimarte, todavía te a de doler, deja de llorar no te volveré a tocar hasta que te encuentres bien.

Olivia al escuchar al duque disculparse levantó su rostro lloroso y se le quedó viendo muy confundida, al parecer no se había enfadado por el golpe que le había dado y ella no pudo evitar derramar unas cuantas lágrimas de alivio.

El duque tomó su rostro lloroso y besó sus lágrimas y acarició su cabello con gran dulzura para tranquilizarla, ella jamás se imaginó que aquel hombre tan temible fuera tan gentil con ella, cuando sus lágrimas por fin pararon y se calmó, él le preguntó.

_ ¿Quieres que llame al médico?

Olivia de sólo imaginar que alguien se enterara de lo que habían hecho la noche anterior sintió mucha vergüenza y le dijo.

_ ¡NO!, estoy bien, no hace falta que llames al médico.

_ ¿Estás segura no te duele?

Olivia con gran vergüenza le contestó.

_ Me duele pero estará bien, no hay necesidad de llamar al médico.

Leonard se sentía un poco culpable por haberla lastimado y le volvió a preguntar.

_ ¿Estás segura?

_ Si y lamento haberte golpeado.

_ Bueno, si no lo hubieras hecho yo no me hubiera detenido y habría vuelto a serte mía.

Olivia se puso roja hasta las orejas y quiso salir corriendo pero le dolían tanto las piernas que ella dudaba que pudiera llegar hasta el baño sin caerse al suelo.

Leonard tapó a Olivia con la sábana porque si la seguía teniendo desnuda frente a él terminaría, perdiendo el control y la volvería hacer suya, para distraerse intento dejar de pensar en eso y le preguntó.

_ No me has contestado ¿Por qué estabas en el suelo?

_ A eso, intenté levantarme para beber un poco de agua pero me caí.

Leonard se levantó de la cama y cogió una jarra con agua y le sirvió un vaso a Olivia, ella deseaba que el duque se fuera y la dejara sola pero él no parecía tener planes de irse, cuando terminó de beberse el agua le pasó el vaso y él le dijo.

_ Descansa, puedes quedarte en cama todo el tiempo que quieras.

Leonard se cambió y salió de la habitación y Olivia sintió que por fin podría relajarse, al poco rato de haber marchado el duque un señora de mediana edad entró en la habitación de Olivia y se acercó a ella, y le dijo.

_ Buenos días mi lady, el duque me ha pedido que la revise para ver si está bien.

Olivia no quería que aquella mujer la revisará pero ella insistió en que era una orden del duque y que no podía retirarse hasta que lo hiciera, al final no tuvo más opción que dejar que la revisaran.

La señora le pidió a Olivia que se levantará y la acompañara al baño, ella intentó ponerse de pie pero le dolían mucho las caderas y sus piernas le volvieron a fallar, esta vez no cayó al suelo ya que la mujer la sostuvo, al ver que ella no podía ni siquiera mantenerse de pie le dijo que volviera a la cama.

La señora se fue al baño y regresó con un cubo de agua y una esponja, ella la limpió y la revisó cuidadosamente, y cuando terminó le dijo.

_ El duque es una bestia, ha sido demasiado brusco con usted, hablaré con él para decirle que no debe tocarla en un buen tiempo.

Olivia se sorprendió mucho por la manera en la que aquella señora hablaba del duque, ella no parecía tenerle miedo en absoluto. Después de decir eso ella le puso un camisón a Olivia y le dijo que debía quedarse en cama una semana y se marchó.

A Olivia no le hacía ninguna gracia el quedarse en cama durante una semana pero aunque hubiera querido levantarse su cuerpo no se lo permitiría.

Se sentía sumamente adolorida y incluso darse la vuelta le provocaba tremendo dolor, ella le habían explicado cuando se casó que la primera vez era dolorosa pero ella jamás se imaginó que sería tanto y dio gracias a Dios por que el duque se había detenido en la mañana porque si la hubiera hecho suya otra vez la habría matado del dolor.

Mi vida como la esposa del duqueHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora