39. Baile desenfrenado.

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Cuando terminaron de grabar los anillos Leonard y Olivia salieron de la tienda, Olivia se veía muy feliz con el anillo que llevaba en su mano y Leonard comenzó a pensar que quizá lo que le había dicho el príncipe heredero sobre que todas las mujeres soñaban con una gran boda era verdad, ya que la boda de ellos había sido tan sencilla que ni siquiera se habían comprado anillos.

Como Olivia iba tan distraída mirándose la mano por poco y se va a estrellar contra un poste, Leonard tiró de ella y le dijo. 

_ Deberías de ver por donde caminas.

_ Lo siento es que estoy muy feliz.

Como el humor de Olivia había mejorado Leonard le dijo. 

_ ¿Quieres que demos un paseo antes de volver?

Olivia ya se había olvidado que estaba enfadada con él y le dijo. 

_ Si.

Leonard la llevó al centro de la ciudad donde durante la noche muchos músicos y bailarines se agrupaban, y bailaban hasta la medianoche.

Olivia al escuchar la música sus pies comenzaron a moverse en sus zapatos, aquella música era tan alegre y jovial que invitaba a bailar, muchas parejas se unían a los bailarines y se dejaban llevar por la música.

Aquel ambiente alegre y festivo era la primera vez Olivia lo veía y le pareció maravilloso, era como si todo el mundo fuera feliz al son de la música, era como un elixir que hacía que todas tus preocupaciones volarán lejos, ella jamás había escuchado una música igual ni siquiera en el palacio durante el baile, ahí la música era desenfrenada y placentera.

Olivia al final no pudo resistir más el llamado de la música y se unió a los bailarines, bailando desenfrenadamente, Leonard la veía moverse como si por primera vez probará el sabor de la libertad.

Olivia sentía como todo su cuerpo se volvía ligero, ella sentía como la música la atrapaba y la hechizaba, ahí nadie bailaba como en los bailes de salón, todos se movían a su propio ritmo, algunos saltando, algotros dando vueltas, todos bailaban con tal libertad, que era como si estuviera atrapada en un sueño, Olivia busco a Leonard entre la multitud y él la veía como si ella fuera una presa, era como si él deseara poseerla en aquel lugar.

Las mejillas de Olivia se tiñeron de rojo pero no dejó de bailar, al contrario quería que él se uniera a ella, que ambos se perdieran en la música, sin embargo Leonard no se movía de donde estaba, así que ella se acercó a donde él estaba y le dijo. 

_ Baila conmigo.

Leonard al ver a Olivia tan desenfrenada la miró a los ojos y se dió cuenta de que ella tenía las pupilas contraídas y parecía como si estuviera borracha pero ella no había bebido nada, así que miró alrededor para ver si encontraba lo que fuera que le habían dado y pudo ver un extraño humo que había en el centro de la plaza donde las demás parejas bailaban desenfrenadas.

Leonard se acercó un poco y vio a un hombre que fumaba una pipa cerca de donde Olivia había estado bailando y al oler el humo se dio cuenta que era opio, así que tomó a Olivia en sus brazos para sacarla de aquel lugar sin embargo ella quería seguir bailando y le dijo.

_ No quiero irme.

Leonard no hizo caso a las súplicas de Olivia y la llevó hasta donde tenía el carruaje y le dijo al cochero. 

_ Quiero que me lleves a la casa del médico ahora.

_ Sí señor.

Leonard se subió al carruaje con Olivia, ella se aferró a su cuello y comenzó a besarla, y a tocar su cuerpo, ella parecía estar fuera de sí, enterraba sus manos en el cabello de Leonard y le dijo. 

_ Qué suerte tengo, mi esposo es muy guapo.

_ Olivia para.

_ No quiero, sabes hoy estaba realmente triste porque me dejaste sola, pero cuando compramos los anillos me sentí muy feliz, ya que era como si fuéramos esposos de verdad.

_ A qué te refieres con de verdad.

Las lágrimas de Olivia comenzaron a brotar de sus ojos y dijo.

 _ Tu tienes tantas amantes que quizá yo sea una más, a la cual desecharas cuando te aburras, por eso cada vez que te veo hablar con otra mujer me pongo celosa.

Leonard tomó el rostro de Olivia entre sus manos y le dijo. 

_ Eso no pasará, nunca te dejaré.

_ Lo juras.

_ Si.

Olivia volvió a ponerse feliz al escuchar eso y le dijo. 

_ Tengo calor.

Ella comenzó a quitarse el vestido y Leonard le atrapó las manos entre las suyas y le dijo. 

_ Para.

Olivia se enfurruño y le dio un beso a Leonard e introdujo su lengua en la boca masajeando suavemente la de él, Leonard luchaba contra el deseo que había comenzado a encenderlo, ya que él sabía que su comportamiento se debía al opio que había inhalado, el había querido que ella se divirtiera pero jamás se imaginó que los bailarines usaban opio para que las personas bailaran desenfrenadas.

El cochero se asomó por una rendija y le dijo al duque. 

_ Hemos llegado mi lord. 

Leonard le acomodo el vestido nuevamente y salió del carruaje con Olivia en brazos cuando estuvieron en la entrada el cochero llamó a la puerta y el médico salió unos minutos después, Olivia jugaba con el cabello del duque y se reía sin parar, el médico al verlos se quedó un poco asombrado al tener al duque en su puerta y le dijo. 

_ Por favor pase mi lord, le pasa algo a la duquesa. 

Olivia riendo le dijo al médico .

_ Estoy bien, nunca en mi vida había estado mejor. 

_ A inhalado opio. 

_ !Oh mi Dios! Y a consumido mucho. 

_ No lo sé, estaba bailando en la plaza con los músicos y bailarines ambulantes, cuando me di cuenta que estaba actuando extraño me acerque a los músicos y sentí el olor del opio. 

_ Lo mejor será que la duquesa tome un baño de agua fría después de un rato debería estar bien.

_ Prepara una habitación para nosotros nos quedaremos aquí esta noche. 

_ Sí mi lord. 

Mi vida como la esposa del duqueHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora