Ya entenderán por que ahora les puse este video...
¡Disfruten!
...
Después de las clases de la mañana, nos reunimos a almorzar en la cafetería del campus. Fue el momento perfecto para compartir con mis amigos las grandes noticias sobre el nuevo proyecto de la compañía Edevane. Fieles a su costumbre, celebraron mi éxito muy a su estilo.
—¡Esto merece un brindis de etiqueta! —exclamó Michel, impaciente, girando la cabeza en todas direcciones—. ¿Alguien sabe dónde podemos conseguir una copa de algo verdaderamente festivo por aquí?
—Olvídalo, amigo —intervino Jacob, pinchando un trozo de carne con el tenedor—. El único licor que vas a encontrar en este lugar está diluido en el guisado de ternera al vino tinto. Y te advierto que está más duro que la suela de los tenis de Kenzo. —Para demostrar su punto, tiró del trozo con los dientes, batallando de forma cómica.
Todos lo miramos con una mezcla de horror y diversión. Apartamos las bandejas de comida a un lado y preferimos concentrarnos en la enorme porción de papas fritas que habíamos colocado al centro para compartir. Tras unos minutos de silencio, interrumpidos solo por el crujir de las papas, Kenzo aclaró su garganta para captar nuestra atención.
—Saben... pensándolo bien, yo también siento que me estoy oxidando —admitió, entrecerrando sus ojos rasgados como si estuviera buceando en lo más profundo de su memoria—. No recuerdo la última vez que pisé una fiesta de verdad.
Una sonrisita traviesa comenzó a dibujarse en los rostros de todos, conteniendo la risa, hasta que Cece explotó con su habitual energía. —¡Bien, bien! Organizaré una reunión en nuestro dormitorio esta misma noche, ¿de acuerdo? Pero que conste que fue porque ustedes insistieron —declaró de forma exagerada, intentando convencernos con un argumento que nadie se creyó.
—Cariño, tú eres una fiesta instantánea —le dijo Kenzo con una sonrisa calmada, rodeándole los hombros para tranquilizarla—. Solo hace falta verter un poco de agua caliente sobre ti y listo.
Cece rodó los ojos, fingiéndose indignada, pero un segundo después ya lo estaba llenando de besos en la mejilla, completamente rendida.
...
Ya de regreso en el dormitorio, mientras Cece se dedicaba a mover los muebles de la sala de un lado a otro con un entusiasmo desbordante, yo me encerré en mi recámara para trabajar en la digitalización de mis bocetos para la galería ecológica. Moría de ganas por encender la computadora y comenzar a estructurar el diseño tridimensional. Jacob también era un experto en estos programas de renderizado; habíamos quedado en que él me ayudaría más adelante con sus habilidades tecnológicas.
—Amiga... ¿estás segura de que los chicos traerán suficiente bebida para toda la gente que invitaste de camino al dormitorio? —le grité a Cece desde mi escritorio, por encima del ruido de las sillas arrastrándose.
—Tú tranquila, Ales —respondió ella con total despreocupación—. En estas reuniones universitarias nunca faltan los invitados educados que cargan con su propio suministro. Además, siendo miércoles y la primera fiesta de la semana, dudo que alguien pretenda quedarse hasta el amanecer.
Cece era una auténtica institución en el arte de las relaciones públicas y el entretenimiento estudiantil. La comunidad de Yale era inmensa, pero en cuanto corría el rumor de que se trataba de una reunión en el dormitorio de Cece Williams, los personajes más interesantes de la facultad aparecían sin necesidad de invitación.
Un par de horas más tarde, al echar un vistazo a la mesa de la entrada, la sabiduría de mi amiga quedó demostrada. Prácticamente cada persona que cruzaba el umbral colaboraba con el inventario, dejando botellas o paquetes de cerveza en una barra improvisada que lucía de lo más variopinta.
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Todo lo que buscaba
Romance¿Te ha pasado que la vida perfecta solo funciona bien en tu mente? Yo era experta en coleccionar desilusiones de ese tipo. Pensaba que el futuro de ensueño que me esperaba después de la graduación -ese que mi familia había diseñado minuciosamente pa...
