Gracias gracias por seguir aquí los siguientes capítulos y créanme que cada ve se va a poner mejor... Disfruten
Pasamos una mañana verdaderamente idílica, impregnada de esa cálida y perezosa atmósfera que suele reservarse para los domingos familiares en casa. Lamentablemente, como ocurre con todo lo que deslumbra con demasiada intensidad, en algún punto la magia tiene que apagarse para devolvernos a la rutina.
Los chicos se trasladaron a la habitación de Kenzo para ducharse y arreglarse, mientras que Cece y yo hicimos lo propio en mi baño.
Nos encontrábamos frente al gran espejo del tocador, distribuyendo el maquillaje, cuando mi amiga rompió el silencio con una pregunta directa: —Oye, Alessa, ¿lograste conseguir el atuendo de "enfermera sexy" que te pedí?
—Por supuesto —respondí, difuminando un poco de corrector—. Estaba precisamente en compañía de Blake cuando me entró tu mensaje. Nos bastó con inspeccionar apenas una cuarta parte de su inmenso vestidor para dar con varias opciones viables y espectaculares.
—¡Dios, de verdad adoro a esa mujer! —exclamó Cece. Se rizaba las pestañas con destreza mientras me observaba a través del reflejo—. Recuerda que el evento es mañana a las tres en punto. ¡Prohibido olvidarlo!
—Entendido, madame. Pero dime... ¿en qué consiste exactamente nuestra labor?
—El propósito principal de la campaña es recaudar fondos para la beneficencia del campus, o en su defecto, obtener donaciones de artículos que tengan un valor comercial mínimo de cuarenta dólares. Nuestra misión es desplegar todo nuestro carisma, ser sumamente encantadoras y persuadir a los universitarios para que aporten más de lo estipulado —explicó, con los ojos brillando de entusiasmo. Su madre, en su rol de esposa del alcalde, se manejaba con una soltura idéntica en los actos públicos... omitiendo la parte de la coquetería, desde luego—. Los otros comités se dividirán las tareas: algunos lavarán autos, otros venderán repostería y unos más organizarán rifas.
—¿Y qué se supone que ofrecerá nuestro equipo a cambio de la contribución económica?
—Pues una cita contigo, obviamente.
—¡¿Qué?! —el pulso me tembló por completo—. ¿En qué momento perdí el juicio y te dije que sí, Cece? No, ni lo sueñes. No pienso prestarme a una subasta humana, estoy loca pero no tanto. Al contemplar mi expresión de absoluto espanto, Cece soltó una carcajada estridente que retumbó en las paredes del baño. El susto provocó que la brocha de mi rubor trazara una línea errática y encendida a lo largo de mi pómulo.
—¡Tendrías que haber visto tu cara, Alessa! —se burló, entre risas, mientras tomaba un disco de algodón humedecido en desmaquillante para auxiliarme con el desastre—. Es una broma, guapa. Obviamente no te voy a subastar. Por cada cuarenta dólares de donación, se les hará entrega de un pase VIP para la fiesta temática en la Casa NX. Cameron me otorgó el acceso exclusivo para montar el evento en las instalaciones de la fraternidad. Lo que todavía me tiene sumida en un debate mental es la temática... No me decido entre un concepto tiki, una mascarada de gala, una noche en blanco y negro, una ambientación árabe-hindú o inspirarnos en los clásicos del cine de oro.
—La propuesta del cine clásico me parece una maravilla —opiné, analizando las opciones—. Pero si tu objetivo es que esta fiesta sea recordada durante todo el año, tienes que ofrecer algo interactivo. Podrías montar un vestidor de utilería en la entrada con accesorios complementarios para los invitados que no vayan del todo caracterizados: joyería de fantasía, sombreros de época, boas de plumas... Ese tipo de detalles elevan cualquier ambiente.
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Todo lo que buscaba
Roman d'amour¿Te ha pasado que la vida perfecta solo funciona bien en tu mente? Yo era experta en coleccionar desilusiones de ese tipo. Pensaba que el futuro de ensueño que me esperaba después de la graduación -ese que mi familia había diseñado minuciosamente pa...
