Esta es una chica que es fan de la literatura, naturaleza, y de el agua natural, suele cuidar mucho su peso, le encanta el ejercicio y es muy pesimista.
Ella estudia la universidad, es la tercera mejor de su clase, a su derecha vive Simón su vecino...
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🎶Isaza🎶
Relata: Vanessa
Hoy era miércoles de Ciencias, lo que me apasiona demasiado.
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Lo único que me dañaba el genio era mi compañera de laboratorio. Sí, adivinen: Tini. Y no es porque no supiera lo que hacía, sino porque las dos chocamos demasiado; ella siempre quiere mandar y yo... bueno, yo nací para liderar.
—Vea, una vez más —me dijo Tini intentando sonreírme. Yo apreté los labios correspondiendo a esa sonrisa de plástico—. ¿Le parece si esta vez intentamos hacerlo a mi manera? —me preguntó. Debo admitir que sentí como si me abofeteara. A mí no me gusta que nadie me diga qué tengo que hacer, jamás. —No, Tini, qué pena con usted. Sabe perfectamente que yo ya tengo mis ideas sobre esto y, la verdad, no me gustan sus procedimientos —le solté de manera firme. Ella frunció el ceño, indignada.
—¡Entonces esta vaina no va a funcionar! —exclamó golpeando el escritorio.
—¡Uy! ¿Pero qué le pasa? —le dije, viéndola llamar la atención de todo el mundo. Como siempre, siendo la reina del drama. Qué mamera.
—¿Qué pasa aquí? —preguntó la profesora acercándose—. ¿Cómo así que volvieron a pelear?
—Ay, profe, es que Vanessa no quiere dar su brazo a torcer. Ya sabe cómo es ella de terca —chilló la dramática esa.
—Profesora, sea seria. Los métodos de Tini no me parecen técnicos, no son buenos. La verdad, yo no quiero trabajar más con ella —le dije, cruzándome de brazos. En ese momento, alguien tocó la puerta, robándose la atención de todos.
—¿Hola? ¿Se puede? —dijo un joven de ojos grandes, asomándose tímidamente.
—Buenos días, joven. Llega algo tarde, ¿no cree usted? —le contestó la profesora, mirando su reloj con sarcasmo.