"Compañeros" 🏢

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"Nath, Simón, & Vanessa"Relata Vanessa

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"Nath, Simón, & Vanessa"
Relata Vanessa

No tardaron más de una semana y media en aceptarme en el BBVA. Fui a la entrevista y, como ya estaba recomendada por mi buen desempeño en las prácticas, no dudaron en darme el sí. Era mi primer día de trabajo como economista financiera y eso me ponía los pelos de punta; sabía que era buena y dedicada, pero los nervios de empezar de cero me tenían inquieta.
Salí de la casa para esperar el taxi y miré de reojo hacia la casa de Isaza. Sentí una nostalgia tremenda. El día que me aceptaron intenté por todos los medios comunicarme con él, pero fue en vano; estaba desaparecido. No fue hasta tres días después que me hizo una videollamada. No podré olvidar su sonrisa cuando le conté lo del banco; casi arma una fiesta él solo allá en México. Pero apenas pudimos estar diecisiete minutos juntos antes de que lo llamaran a ensayar. Aun así, habían sido los minutos más divinos de mi 2017.
Llegué al banco y, caminando por los pasillos, entré a la oficina asignada. Había tres escritorios pegados. Entré sin saber bien dónde acomodarme, así que escogí uno al azar. De pronto, escuché abrirse la puerta.

— Ese lugar no es tuyo, ¿eh? —exclamó una chica blanca de cabellos rojizos y gafas oscuras—

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— Ese lugar no es tuyo, ¿eh? —exclamó una chica blanca de cabellos rojizos y gafas oscuras—. O sea, ni al caso, muévete.
La miré asustada y quité mis cosas de inmediato.

— Lo... lo siento —me disculpé. Ella puso sus cosas con una pesadez increíble sobre la mesa. Respiré profundo y me senté en el escritorio de enfrente—. Disculpa, ¿sabes la contraseña del wifi? Es que el gerente me dijo que debía conectarme directo.

— ¿Qué, no tienes datos o qué onda? —me preguntó mirándome con una cara de asco absoluta—. Qué oso, neta.
Intenté mantener la calma; era mi primer día y no pensaba perder los estribos por una desconocida. En eso, la puerta se abrió de nuevo y mi sorpresa fue enorme al ver a Simón entrando. Él se quedó quieto, mirándome asombrado, y yo le sonreí de par en par. ¡Qué bendición toparme con alguien conocido!

— ¡Simón! —exclamé contenta, casi corriendo hacia él como si fuéramos íntimos de toda la vida. Noté que la pelirroja lo escaneó de pies a cabeza con un gesto de total disgusto.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora