"Una nueva vida" 🇪🇦

71 10 1
                                        

"Eliza, he Isaza"Relata IsazaDesde Madrid, E

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

"Eliza, he Isaza"
Relata Isaza
Desde Madrid, E.

Hice sonar los primeros acordes de mi guitarra, pero algo no cuadraba. Fruncí el ceño de inmediato.

— ¿Todo bien, amor? —me preguntó Eiza. Se acercó a mi oído y me dio un beso suave, de esos que ella sabe que me descolocan.

— Sí —le contesté, pero la verdad es que estaba distraído. Mi guitarra estaba desafinada y esa vaina me estresaba como no tenés idea.

— ¿En verdad? Porque lo siento muy tenso —me dijo ella. Empezó a acariciarme los brazos, acomodándose detrás de mi espalda para masajearme los hombros mientras besaba mi cuello con esa calma que precede a la tormenta.
De repente, se rompió una cuerda de la guitarra. El sonido seco me sacó de quicio.

— ¡Carajo! —grité molesto. Arrojé la guitarra al piso de la habitación sin pensarlo—. ¡Hijoeputa!

— Ay, amor, ya déjala. ¿No ves que ya está muy viejita? ¿Por qué no usas las otras? —me preguntó con esa voz sensual que pone, pero yo negué histérico.

— Debería, pero no lo haré. Esa guitarra me ha acompañado por mucho tiempo, tengo muchos recuerdos con ella y siempre será mi tesoro —le confesé. Recogí ese valioso trozo de acacia del suelo y lo acomodé de nuevo en mi regazo, casi pidiéndole perdón.

— Se nota que la amas más que a mí —me dijo frunciendo los labios como una niña pequeña. No pude evitar reírme al verle sus berrinchitos.

— Un poco —le dije robándole un beso.
Fue como si hubiera encendido un botón de locura en ella. Me arrojó contra la cama, como suele hacer cada que se le da la gana, y empezó a llenarme de besos por todo el cuerpo. Yo apretaba las sábanas fingiendo aguante, pero hasta yo sabía que no me podía resistir a sus encantos.

— Tu boca me encanta —me dijo, apretándome las mejillas y mordiéndome los labios con una fuerza que ya me conocía.

— ¡Espera! —la interrumpí de inmediato, pero la mujer se negó a bajarse de encima—. Eiza, me volvió a sangrar el labio —le dije al sentir el sabor metálico entre los dientes. Al tocarme, me ardía como un demonio.

— Ay, no seas niña, Juan Pablo —me decía sin parar. Se pone como una poseída cada vez que tenemos relaciones, de una manera tan insaciable que no le importa lastimarme físicamente.

— No soy ninguna niña, pero sabe que soy una figura pública. Le he dicho que no puedo andar así. Además, esto me arde por días —le dije cogiendo un espejo para revisar el daño. Ella se hizo a un lado, ofendida.

— Pareciera que ya no me deseas —soltó mirándome con frustración. Yo reviré los ojos. Aquí vamos una vez más, la misma mamera de siempre.

— No es eso, amor, pero le he dicho que no puedo andar ni con cortaduras, ni con chupetes, ni rasguños. Esa vaina se ve sin importar cuánto maquillaje me pongan, y las fans y los paparazzis no pasan nada por alto —le intenté explicar por milésima vez, pero ella simplemente me ignoró, como suele hacerlo.
¿No sé por qué siempre me topaba con mujeres de carácter tan fuerte? Melissa, Camila, Vanessa y Eiza... hasta los nombres rimaban, ¡qué cosa tan berraca! Salí un momento al balcón para respirar.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora