Esta es una chica que es fan de la literatura, naturaleza, y de el agua natural, suele cuidar mucho su peso, le encanta el ejercicio y es muy pesimista.
Ella estudia la universidad, es la tercera mejor de su clase, a su derecha vive Simón su vecino...
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"Melissa, & Vanessa" Relata Vanessa
— 🎶 Un barco una vez quiso navegar y su nombre era la tetera del mar, el viento sopló y su proa hundió; ¡chicos, no dejen de remar! 🎶 —cantábamos a todo pulmón en el auto que había rentado Álvaro. Estábamos a escasos minutos de llegar a la casa de mi madre y ya íbamos con toda la actitud, bien animados.
— Estoy ansioso por conocer el lugar donde creció Vanessa —exclamó Álvaro con las manos puestas en el volante y la vista en la carretera, pero con una sonrisa de oreja a oreja.
— Aquí de vuelta a la izquierda —le dije señalándole la calle. Ya podía ver a lo lejos las casas de colores que anunciaban que estábamos llegando a nuestro destino.
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— ¡Sí, ya veré a mami Noly! —gritó Cel emocionada. A esa china en verdad le encanta pasar tiempo con mi madre—. ¡Ahí, es ahí! —gritó ella brincando en su asiento.
— Cel, quieta, no se vaya a quitar el cinturón. Estaciónese justo ahí —le pedí a Álvaro. Él asintió acercándose al frente de la casa de mi madre. Respiré profundo cuando vi tantos recuerdos a mi alrededor; ya hacía un jurado que no venía a Bogotá.
— ¡Mami, mami, mami! —salió como una bala Cel a tocar la puerta.
— En verdad está bien emocionada —me dijo Álvaro mientras me abría la puerta del auto y yo asentí.
— ¡Mi reina! —gritó mi madre cargando a Cel. Pude notar a Álvaro un poco achantado, algo nervioso. Mi madre lo miró de inmediato y después me clavó una mirada de sorpresa total.
— Hola, señora, ¿no sé si me recu...?
— ¡Claro que lo recuerdo, mijo! —exclamó mi madre estrechándole la mano a Álvaro. Yo intenté no mirarla a los ojos porque sabía que ya estaba empezando a armarse su película en la cabeza—. Pero pasen, sigan, están en su casa —dijo mi madre, y Cel tomó de la mano a Álvaro intentando mostrarle cada rincón de la casa de su abuela—. Venga, espérese un ratico. Me pidió mi madre y miró hacia ellos esperando que no la escucharan—. ¿Usted está saliendo con este muchacho? —me preguntó con esa sonrisa pícara que se le pone, y yo reviré los ojos de una.