"Una oportunidad"🌹

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"Álvaro, & Vanessa"Relata Vanessa

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"Álvaro, & Vanessa"
Relata Vanessa

Tomaba de mi malteada de fresa mientras observaba a Álvaro y a Cel jugando con las papas fritas; ella reía aún con hamburguesa en la boca. En verdad, ese man se había ganado el cariño de mi pequeña Cel. Salimos del establecimiento mientras Cel corría por delante de nosotros, jugando con el muñeco que se había ganado en su cajita feliz.

— Una vez más, gracias Álvaro, no debió molestarse —le dije avergonzada. Es que parecía que siempre buscaba la manera de alegrarle el día a la niña.

— No, ¿qué va? No es nada. Usted sabe que me alegra mucho ver a la pequeña Cel feliz —me confesó mientras caminábamos hacia su auto.

— ¡Cel, hija, no corra tan rápido! —le grité, mirándola entusiasmada entre los autos estacionados.

— Vanessa, usted sabe que yo aprecio mucho a la pequeña y a usted. En verdad no me cuesta nada darles de mi tiempo; son muy importantes para mí —me dijo él deteniéndose y mirándome con fijeza.
Hacía ya casi dos meses que Álvaro y yo comenzamos a salir (como amigos), pero debo admitir que comenzó a llamar mi atención. Me daba una vergüenza ni la más berraca decirlo frente a cualquier persona; no por él, o de pronto sí, ni siquiera yo sabía. Lo único cierto era que apreciaba a Álvaro y nunca me imaginé que de verdad podría hacer clic con él.

— Entonces fuimos a McDonald's... ¡hubiera visto a Cel! Estaba tan feliz con su muñeco de acción de los Avengers —le contaba a Nath emocionada en la oficina, y ella me miró chasqueando la lengua.

— Eso me suena a que ahí se está cociendo algo, wey —exclamó ella golpeando sus rodillas con unos listados engargolados que tenía en las manos. Me di de inmediato la vuelta, dándole la espalda para que no me viera, porque no me resistí a sonreír de la pura vergüenza.

— ¡Claro que no! —exclamé aún con la cara lejos de su vista, y la escuché tararear una canción viejita de amor.

— Buenas, buenos —escuché la voz de Simón entrando a la oficina y me di la vuelta.

— Hola, Moncho. Te has perdido de la confesión de amor más grande de Vanessa hacia tu jefe —escupió Nath burlona, y yo reviré los ojos irritada.

— ¡Yo no hice ninguna confesión! —dije en mi defensa.
Escuché a Simón golpear las palmas de sus manos, sobándolas con fuerza y sacando de su garganta una risa maléfica. Ya sabía lo que venía; desde que comencé a llevarme más con Álvaro, esos dos se hicieron los cómplices perfectos para darme lora.

— Ahora entiendo por qué hoy mi jefe está mucho más feliz de lo normal —dijo Simón sentándose en el escritorio de Nath, mientras ella levantaba su mirada admirándolo—. Y dígame, Vanessa, ¿ya hicieron cositas? —me preguntó Simón arqueando una ceja y con una sonrisa diabólica.
Desde que Simón se juntaba tanto con Nath, lo desconocía; se estaba convirtiendo en un clon de ella, y al mismo tiempo eso no era tan malo, de pronto era eso lo que le faltaba a su vida.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora