Esta es una chica que es fan de la literatura, naturaleza, y de el agua natural, suele cuidar mucho su peso, le encanta el ejercicio y es muy pesimista.
Ella estudia la universidad, es la tercera mejor de su clase, a su derecha vive Simón su vecino...
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"Nath, & Vanessa" Relata Vanessa
Simón y yo nos bajamos del taxi que se había estacionado frente a mi casa. Bajó nuestras maletas, las dejó a la mano y, de la manera más fría, tomó camino para su casa sin decirme una sola palabra. Estaba muy claro que Simón era una persona muy cambiante y yo no tenía la paciencia para soportar esos desplantes. Abrí el seguro entrando a la casa y vi a mamá atenta a la pantalla.
— ¡Hola! —la saludé poniendo mis maletas en el buró de la entrada. Ella volteó a mirarme sorprendida.
— ¡Qué bueno que llega, Vanessa! ¡Venga, venga, corra! —me dijo haciendo señas sin quitar la mirada del televisor—. ¡Mire de quién están hablando! —exclamó subiendo el volumen. Me acomodé junto a ella y mis ojos se hicieron grandes al ver a Isaza en una entrevista. Se veía tan profesional, tan seguro de sí mismo frente a las cámaras de México. Escuché su voz, esa que me había susurrado al oído apenas ayer, hablando sobre sus sueños y su placer por estar en ese país.
— ¡No lo puedo creer! —exclamó mi madre eufórica cuando la nota terminó—. ¿Quién diría que teníamos a una estrella viviendo al lado de nuestra casa? Y mejor aún: comía aquí, pasaba tiempo con mis hijos... ¡Dios santo, me va a dar algo! —se dejó caer en el sillón y yo comencé a reír—. Uy, y qué guapetón se ve bajo las cámaras, ¿no cree?
— Es muy talentoso —le dije, sintiendo un calorcito en el pecho.
— ¿Y cómo le fue? Cuéntame, ¿conoció a alguien famoso? Le hubiera dicho a Pablito que le presentara a alguien del medio... —decía ella mientras recogía platos de la mesa.
— Me fue muy bien. Él cantó como un ángel, mamá.
— Sí le creo. Si yo lo escuché en el live y me hizo llorar; no imagino cómo habrá sido escucharlo allá. Ese niño va a llegar muy lejos, se lo puedo jurar —me dijo ella—. Al rato, cuando lo veamos ya bien nice, con su deportivo, su casa en Miami y del brazo con una supermodelo... ¡Ay, mamá! Mi sonrisa se borró poco a poco. Jamás había pensado en todas esas mujeres de la farándula. No, Vanessa, contrólate, me pedí a mí misma. Pero la semilla de la duda ya estaba ahí. A la mañana siguiente, los mensajes de Nathalia me sacaron de mi trance.
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