"Palabras dolorosas"🗣️

211 23 10
                                        

🥁Martín🥁Relata: Vanessa

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

🥁Martín🥁
Relata: Vanessa

El día de la exposición finalmente llegó. Villa y yo nos habíamos deslomado trabajando, mientras que Isaza solo se dignó a aparecer una vez, y de una gana que, sinceramente, daba envidia. Estábamos a escasos minutos de nuestro turno y el muy descarado no aparecía. Yo sentía que me iba a dar un síncope; estaba casi hiperventilando mientras Villa intentaba, sin éxito, que yo no perdiera los estribos.

—¡Llegué! No me miren así —soltó Isaza apareciendo de la nada, respirando con dificultad como si hubiera corrido un maratón, pero, eso sí, con una malteada en la mano.

—¡Es que usted es el colmo del cinismo, Juan Pablo! —le grité, perdiendo la poca elegancia que me quedaba—. ¿Le parece que estas son horas? ¡Estamos a un minuto de pasar!

—¡Ay, ya, Cueller! No empiece con sus dramas de siempre, que aquí estoy, ¿no? —me contestó él, alzando la voz con ese tono de "yo no fui".

—¡No me diga que no empiece! No crea que porque mide casi dos metros no le puedo acomodar su buen golpe, ¿oyó? —le espeté, acercándome a él con el índice en alto.
Nos quedamos ahí, gritándonos como si fuéramos un matrimonio mal avenido, con una intensidad que hacía que el resto del salón se quedara en silencio. Era esa dinámica de siempre: él sacándome de quicio y yo recordándole por qué me dice "gruñona". Villa, como el mediador eterno, tuvo que ponerse en medio para separarnos.

—¡Bueno, ya! Por favor, compórtense los dos que la profesora nos está mirando —sentenció Villa.
Me quedé callada por pura vergüenza. "¿Por qué no puedo simplemente ignorarlo?", me preguntaba internamente. Cada vez que lo tenía enfrente, mis filtros desaparecían y volvía a ser la misma niña rabiosa que él conocía tan bien.
Mientras nos acomodábamos para empezar, Villa se me acercó al oído.

—Vane, ¿cierto que después me acompaña otra vez a visitar a Martina? —me rogó con esos ojos que me desarman.

—¿Otra vez, Villamil? ¿Acaso no tiene enfermeras en esa mansión? —pregunté, herida por los celos. Pero él insistió tanto que, como siempre, terminé cediendo porque lo quiero demasiado.
Empezamos la exposición.

Empezamos la exposición

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora