"De vuelta" ⏳

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"Nath, Isaza, & Vanessa"Relata Vanessa

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"Nath, Isaza, & Vanessa"
Relata Vanessa

Sentía que el día se me iba cada vez más lento; apenas llevábamos tres días en San Fernando, Cali, y yo sentía que el mundo se me venía encima. Todavía no terminaba de acomodar mis cajas y hoy en la madrugada Isaza y Martín llegaban a Bogotá. Aunque no venían directo a Cali, los nervios me comían viva de solo pensar que todo este nido de arañas estuviera desordenado para cuando nos viéramos.

— ¡Me muero, me muero! ¡Neta, ya me morí! —gritó Nath mirando el reloj de pared. Aquí en Cali las oficinas eran distintas y nuestros escritorios estaban más lejos, pero el drama de Nathalia se escuchaba en todo el edificio.

 Aquí en Cali las oficinas eran distintas y nuestros escritorios estaban más lejos, pero el drama de Nathalia se escuchaba en todo el edificio

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— ¿Qué pasa ahora, Nathalia? ¿Qué es ese escándalo pues? —le preguntó Simón desde el otro lado, sin despegar la vista de su monitor.

— ¡Es que estoy súper nerviosa! No puedo creer que voy a estar al lado de dos estrellas como Isaza y Martín Vargas. ¡O sea, qué emoción! —exclamó ella con las manos en las mejillas. Simón reviró los ojos y se cruzó de brazos, mirando hacia la ventana con un recelo que se podía cortar con tijeras.

— Ni que fueran la gran cosa... un par de aparecidos —contestó él con amargura. Yo no pude evitar soltar una risita.

— ¡Claro que lo son, Simón! —le refuté—. Ahora que Martín está con esa banda de rock e Isaza es solista, son unos...

— Solista sin disco —escupió Simón interrumpiéndome. Yo volví a revirar los ojos; Simón no dejaba esa actitud pasiva-agresiva contra Juan Pablo ni un solo segundo.

— ¡Ay, ya, ni le hagas caso, Vane! —exclamó Nath atrevida, mirando a Simón con una chispa de malicia—. Simón está súper ardido porque neta jamás podrá llegar a ser tan talentoso como el guapísimo de su hermanito menor.
Simón se puso rojo de la piedra. Se levantó de la silla de un golpe.

— Vea, Nathalia, no sea igualada. Usted no sabe de lo que habla. Una cosa es el talento y otra es andar de farandulero por ahí. ¡Qué jartera con sus comentarios!

— ¡Uy, perdón, señor intelectual! Solo digo la verdad, ¡no te esponjes! —le contestó ella riendo, pero yo le hice una seña para que se callara. Comentarios así no la iban a ayudar en nada para que Simón se fijara en ella.
Al salir, la rutina de siempre: los tres nos íbamos en el auto de Nath porque todavía no conocíamos bien la ciudad. Al llegar al departamento, Nath se tiró al sofá.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora