🎊"No de fiesta" 🎉

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Cami, Isaza, Vanessa, Tini, & VillaRelata Vanessa:

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Cami, Isaza, Vanessa, Tini, & Villa
Relata Vanessa:

Era un día crucial: final de mes. Con el cierre llegaban las notas más pesadas de química, y yo estaba que me subía por las paredes de la ansiedad porque sabía que el examen me había quedado flojo.

—Muy bien, pasaré por sus asientos entregando las calificaciones —anunció la profesora. Yo me estaba comiendo las uñas, literal. Cuando llegó a mi puesto, me miró con una decepción que me dolió más que un golpe—. Excelente, joven Villamil. Pero usted, Cueller... qué vergüenza.
Me dejó el examen sobre la mesa. Un ocho. Un maldito y asqueroso ocho. Sentí que el mundo se me venía encima; toda la dicha que traía por lo de Villa se murió en ese instante. Pero lo peor estaba por venir.

—No sé ni qué decir de usted —le soltó la maestra a Isaza, azotando la hoja en su pupitre—. Su calificación fue la peor y, como le advertí, esto le va a costar muy caro.
Isaza tenía un cinco. Un cinco que por poco es un siete si yo no me hubiera puesto a pelear con él en el patio. La culpa me carcomió las entrañas; la profesora me había confiado su tutoría y yo, por mis impulsos, lo había dejado morir solo.
Al terminar la clase, todos salieron como alma que lleva el diablo, emocionados por la fiesta de Tini, pero yo me acerqué al escritorio.

—Profesora... yo quería...

—Ay, Cueller, ni me diga nada, que estoy muy decepcionada de usted —me cortó, recogiendo sus cosas—. En otra ocasión hablamos.
Me quedé sola en el salón. Me asomé a la ventana y vi a Isaza a lo lejos; me sentí como la peor persona del mundo. Debería largarme para la milicia y morir en el frente con orgullo, a ver si así pagaba mi descuido.
Aun así, me arreglé. Me puse mi mejor vestido de diseñador y me bañé en mi perfume Versace, esa fragancia que solo reservo para momentos donde necesito sentirme poderosa. Cuando sonó el timbre, abrí y me encontré con Villa y sus gafas de sol. Traía una pinta súper casual: camisa a cuadros y pantalones beige.

—Hello —dijo quitándose las gafas—. ¡Wow, pero qué elegancia!

—¿No cree que es como mucho? —pregunté, sintiéndome fuera de lugar al verlo a él tan relajado.

—Se ve divina, Vane. Ahm... ¿Martín no viene? —preguntó mirando hacia la calle. Se notaba a leguas que todavía le picaba la duda de si entre Marto y yo había algo.

—No, ¿para qué o qué? —me reí y nos fuimos en taxi.

—No, ¿para qué o qué? —me reí y nos fuimos en taxi

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"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora