"Palabras para Martín"💙

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Relata Vanessa:

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Relata Vanessa:

Ese recuerdo me tenía cabezona. Miraba el techo de mi cuarto y, por más que intentaba pensar en otra cosa, terminaba tocándome los labios. ¿Qué fue lo que pasó ahí? Se supone que yo ya había superado a ese chino, que ya no me importaba un comino, pero esa forma de besar... ¡por Dios! Me hizo tocar el cielo en un parpadeo. Es que Isaza tiene un no sé qué con el movimiento de su boca que lo deja a uno privado.

Flashback

Le vi las orejas y las tenía rojas, rojas, como si estuviera quemándose por dentro. Ahí supe que ese beso no me había sacudido solo a mí. Él seguía con la mirada gacha, pidiéndole al barman que le sirviera otro trago rápido, mientras yo me sentía flotando, como si no pesara nada pero al tiempo tuviera los pies de plomo.

—Iré afuera a ver si llegó mi amigo —dijo él, pasándose la lengua por los dientes sin ser capaz de sostenerme la mirada. Yo estaba en shock, gringa total. No me pidió disculpas ni nada, ¿entonces sí fue con toda la intención? ¿Cuánto tiempo llevaría ese culicagado planeando eso? —Deme la cuenta —le pidió al barman carraspeando, sacando la billetera todo afanado.

—¿La bebida de la señorita también? —preguntó el del bar. Isaza asintió mientras se tomaba el fondo de su trago de un solo golpe.

—Cierre la boca, Cueller, que le van a entrar moscas —me soltó con esa sonrisita cínica que me saca la piedra, negando con la cabeza. Yo por fin reaccioné.

—¿Qué fue eso? —le pregunté, sintiendo los nervios de punta.

—¿Qué fue qué? —me respondió haciéndose el desentendido, con una cara de "yo no fui" que no se la creía nadie.

—¡Me besó! —escupí, entre asombrada y re confundida.

—Usted también me besó a mí —me refutó riendo, arqueando las cejas como si fuera lo más normal del mundo.

—¡No me confunda! Usted me tomó de sorpresa, me dio el beso sin avisar, ¡no lo vi venir! —exclamé ya paniqueada.

—Pues yo tampoco lo planeé, nena, solo se dio el momento. Además, era una muestra de que dos personas que no sienten nada la una por la otra pueden besarse sin tener que... ya sabe, enamorarse —dijo, dándoselas de muy intelectual—. O no me va a decir que todavía sentía cositas por mí, porque estaba más que claro que eso ya fue, ¿verdad?

—¡No, para nada! Ya le había dicho que eso que sentía por usted... ahm, fue hace mil años, éramos unos pubertos, eso se murió hace rato —le solté re nerviosa. Y no era mentira, el tipo me parecía una elegancia de hombre, pero el tiempo y otras personas me habían ayudado a arrancarlo de raíz. O eso creía.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora