"El ❤️amor"

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"Joseline, Isaza, & Vanessa"Relata Vanessa

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"Joseline, Isaza, & Vanessa"
Relata Vanessa

Flashback

— ¿Pero qué dice, Vanessa? ¿Cómo que regresa a Guadalajara? ¿Por qué? —me preguntó Nath una tarde mientras salíamos de la oficina, caminando a paso rápido por el parqueadero.

— Nathalia, no lo quiero perder. En verdad me siento tan confundida y tan tonta al mismo tiempo... Me prometí tiempo atrás que no volvería a tomar decisiones en momentos emocionales, pero ¡carajo! Solo pensar que lo puedo perder me aterra —le confesé, sintiendo que el aire de Bogotá se me escapaba de los pulmones.

— ¿Desconfía de él? —me preguntó Nath mientras subíamos a su auto, cerrando la puerta con un golpe seco.

— ¿La verdad? No. Yo puedo sentir que lo que él siente por mí es muy fuerte, pero una parte de mí siente que yo no se lo dejé claro. Siento que ese "no" en el hotel fue como cerrarle la puerta en la cara a nuestro futuro —le confesé angustiada, y ella me miró fijamente por un momento, dejando las llaves en el contacto.

— ¿Vanessa? —me nombró en una pregunta, con ese tono de cómplice que solo ella sabía usar.

— ¿Sí? —contesté asustada.

— ¡Pues ya no sea tan mensa y dele todo de tí, wey! —me dijo riendo, soltando esa carcajada ruidosa que me contagió de inmediato, y yo comencé a reír también, sintiendo por fin que la decisión estaba tomada.

Fin del Flashback

Ahora estaba aquí en el aeropuerto sola esperando un taxi que me llevara a la disquera. Muy probablemente había tomado una decisión precipitada, pero él lo ameritaba. Llegué a la disquera; como ya me había dicho la tarde anterior, no me iba a poder recibir porque iba a estar muy ocupado, pero me dejó encargado que lo esperara en la habitación que le habían dado ahí mismo.

— Hola, disculpe, tengo un permiso de Pedro Malaver para pasar a la cabina de grabación —le dije al guardia mostrándole mi permiso digital.

— Subiendo las escaleras, mano derecha —exclamó el hombre que comía sobre su escritorio. Asentí y seguí sus indicaciones. Llegué a la puerta que me señalaba y toqué.

— ¿Sí? —se asomó una chica delgada por un pequeño espacio.

— Ahm, disculpe, vengo de visita, tengo un...

— No se hacen visitas aquí, o sea, literal está prohibido —exclamó la mujer cerrándome la puerta en la cara. Me quedé impactada por su forma tan grosera y volví a tocar con más fuerza—. ¿Ahora qué quieres? —me preguntó volviendo a abrir.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora