"Realidades"🌟

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"Eiza, he Isaza"Relata Isaza

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"Eiza, he Isaza"
Relata Isaza.

Dejé mi maleta tirada en la entrada del apartamento apenas llegué a Madrid. Me sentía... no sé, marica, era una mezcla de piedra, angustia y unas ganas de romper todo lo que tuviera al alcance. Estaba en un limbo de incertidumbre ni el más berraco. Tomé de la repisa el Armagnac y serví hasta la mitad; sentí el calor de aquel brandy recorrer mi garganta como un fuego.
Los ojos se me llenaron de lágrimas al recordar lo de ayer. ¿Por qué me escondía a su hija? ¿Qué ocultaba Vanessa? Esa niña... yo le ponía unos tres años, justo el tiempo que llevábamos separados. ¿Sería posible que fuera mía? Me dolía la cabeza de tanto darle vueltas al asunto. Aún recordaba esa última noche cuando ella, con unas copas de más, me gritó que no quería verme jamás. Estaba tan dolida por lo de D'Verio... ¿Habrá sido que ya estaba embarazada? Hice cuentas: la última vez que hicimos el amor fue en mi cumpleaños. Esa niña tendría que haber nacido por abril del 2018. Pero si no era mía... significaba que estuvo con otro apenas me fui. Golpeé la barra con el puño, furioso, cuando escuché las escaleras.

— ¡Pero si ya llegaste, bebé! —escuché a Eiza bajando. De verdad, no estaba para sus vainas—. Uy, ¿bebiendo después de un viaje? ¿Acaso pasó algo malo, mi vida? —se puso frente a mí con el cabello húmedo. Yo reviré los ojos y me serví más—. Mmm, ya veo que no andas de buenas.
Estaba tan ido que nada me importaba. En esas 26 horas de vuelo solo tuve la cara de esa niña en la cabeza.

— Bueno, pues si no quieres hablar, te anuncio: vienen mis padres a cenar esta noche. Y como ya sabes que te adoran, por favor no estés con esa cara de caga-palo que tienes —me exigió. La miré con una piedra monumental.

— ¿Dime cuándo les he hecho una grosería a tus padres? —le pregunté molesto—. ¡Nunca, Vanessa!
Eiza apretó los puños. Se le transformó la cara.

— ¿Vanessa? —preguntó con una voz que daba miedo.

— ¡Eiza! Quise decir Eiza —corregí de inmediato, pero ya la mandíbula se le había tensado. Se venía el drama.

— ¿Viste a tu ex? —me preguntó apretando los nudillos.

— No... fue una confusión —traté de salvar el día, pero ya la había regado.

— No, Juan Pablo. Hacía mucho no mencionabas el nombre de esa mocosa. Vienes de Bogotá de ver a "tus amigos" y me llamas Vanessa. ¿Crees que nací ayer? ¿Que soy una estúpida? —estaba echando chispas. No me quedó de otra.

— ¡Ok! ¡Sí! La vi, y me llevé un susto miedoso —le conté que casi la atropellamos.

— ¿Qué? No me digas que... ¿te lo dijo? —exclamó ella. De repente, se le saltaron las lágrimas y se desplomó en el sofá—. ¡Te juro que te lo iba a contar! No me odies, pero no tuve el valor. Fui una egoísta porque te amo, Isaza, ¡te amo tanto!
Me senté a su lado, sin entender ni un carajo.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora