🫀"Estudiando el amor"📚

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Isaza, y VanessaRelata: Vanessa

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Isaza, y Vanessa
Relata: Vanessa

Hoy, sin lugar a duda, era un día de tensión para todos. La profesora solía entregar calificaciones cada final de mes y el ambiente en el salón se sentía más pesado que un lunes por la mañana.

—Quiero agradecerles y de verdad encomiarlos por el gran esfuerzo que hizo cada uno... —dijo la profe, repartiendo las hojas. Era la penúltima entrega antes de las vacaciones de fin de año. Se venían las fiestas, mi cumpleaños y el de Villa, que es en dos meses, pero yo sentía que no tenía nada que celebrar—. Pero, como siempre, hay sus excepciones —añadió, dejando caer un examen sobre el pupitre de Isaza con un ruido seco. Seguramente estaba vuelto una nada—. Me va a dar mucha pena, muchachos, pero aquí van a rodar cabezas.

—¡Pobre parcero! —escuché que Villa murmuraba con pesar.
Lo miré por un segundo, sintiendo un apretón en el pecho. Él sintió mi mirada de inmediato y me sostuvo el contacto visual con una fijeza que me desarmó. Agaché la cabeza de una vez, alejándome de su vista. ¡Jartera! ¿Por qué me tenía que afectar tanto? No quería volver a sufrir el infierno que viví años atrás con Isaza.

—Bien, chicos, pónganse muy abusados, por favor. Ya pueden irse —nos despachó la profesora.
Empecé a guardar mis cosas a toda mecha, pero sentí la sombra de Villa sobre mi pupitre.
—Vane, yo...

—¡Ey! Necesito hablarle —exclamó Isaza, apareciendo de la nada y cortándole la nota a Villa.
Sabía que Villamil quería decirme algo importante, pero mi orgullo era una pared de concreto.

—¿Qué pasa, Juan Pablo? —le pregunté a Isaza arqueando una ceja.
Vi cómo Villa suspiraba, bajaba los hombros y se daba la media vuelta para irse. No sé de dónde sacaba tanta fuerza para tratarlo así de mal, pero me sentía protegida detrás de mi rabia.

—Quiero tomarle la palabra sobre la oferta que me hizo hace unas semanas —me dijo Isaza, y yo me quedé gringa.

—¿Oferta? ¿De qué habla?

—¡Ay, no se haga la loca! —reviró los ojos—. El día que salimos con el parche de los mexicanos, usted me dijo que si necesitaba ayuda con Química me podía echar una mano.
Solté una carcajada cargada de burla.

—¿Y qué pasó con eso de que la escuela no era lo suyo y que solo le importaba la música, ah? —lo miré de arriba abajo mientras él bufaba fastidiado.

—¿Me va a ayudar o no? —preguntó con ese tonito de mando que me saca la piedra.

—Ay, bueno, sí. Pero se lo advierto: no quiero tonterías ni jueguitos. Lo veo esta tarde en mi casa —le dije agarrando mi maleta.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora