🍹 "Comprobado teorias"

214 20 34
                                        

Isaza, y VanessaRelata Vanessa:

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Isaza, y Vanessa
Relata Vanessa:

Debo aceptar que esa salida con Alejo pudo haber salido peor. El tipo resultó ser un señor en todo el sentido de la palabra; no me juzgó ni se burló, sino que me dio una lección de paciencia. No se me va a quitar este tusa por Villamil solo porque un tonto me dé once besos; la vida es un proceso lento y a veces bien amargo.

—¿Pero qué tan paciente? —me dije a mí misma en el comedor de la Uni. Pronto cumpliría 22 y sentía que era la única en todo el salón que no había besado a nadie de verdad. ¡Qué jartera!

—¿Estará ocupada saliendo de clase? —me preguntó Martín, parándose frente a mi mesa.

—No quiero ir con usted a ningún lado —le solté de una, todavía con la espina clavada por lo de Tini. Mi orgullo siempre me ganaba.

—No siga así, de buena... es importante —me rogó.

—Ya veremos —le dije para que me dejara en paz.
Caminé hacia la biblioteca con ganas de perder el tiempo en algo útil. Vi a Simón Vargas sentado solo y me acerqué. A Simón lo conozco hace mil años, desde que se vino a vivir a mi casa con Martín cuando murió su papá. El tipo siempre ha sido un bicho raro: callado, misterioso y, desde que cumplimos los 17, me trata como si yo tuviera lepra. Ni la mirada me sostiene el muy chiflado.

—¿Puedo sentarme? —le pregunté seria. Él me miró y bajó la cabeza de una vez. ¡Qué tipo tan denso! —Si no quiere que me siente, solo dígalo.
Me di la vuelta para irme, pero él reaccionó.

—¡No! No se vaya —exclamó con una fuerza que me sorprendió.

—No, Simón. No me voy a sentar con alguien a quien obviamente le desagrado. Debe creer que soy un monstruo —le escupí molesta.

—No... no me desagradas —dijo él, todo nervioso.

—Pues eso parece. Siempre me trata con una frialdad que el Polo Sur se queda chico.

—No es eso... es que yo... soy tímido —me soltó, y yo no le creí ni media palabra.

—¡Ay, por favor! No mienta.

—Es verdad. No sé cómo hablarle... usted es tan... dominante —confesó el pobre, casi que se arrodillaba para que no me fuera.
Me senté a su lado, un poco incómoda por su intensidad.

—¿Peleó con su novio? —me preguntó titubeante.

—¿Novio? Yo no tengo novio, Simón.

—Ah, pensé que el chico de anoche... —balbuceó apenado.

—No, ese es un ángel. Un buen amigo que acabé de conocer —le dije riendo.
Simón suspiró y me miró con unos ojos brillantes, como si por fin se soltara.

—Si es algo de amor, eso pronto pasará. El corazón sana, a veces parece que no, pero lo hace. Luego llega una persona mejor, alguien a quien uno admira y que cierra por completo la herida —me dijo con una profundidad que me dejó gringa.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora