🤵🏻👰🏻Parte 2

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"Eiza, Camí, & Vanessa"Relata Vanessa

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"Eiza, Camí, & Vanessa"
Relata Vanessa

Todos se encontraban afuera escuchando los votos matrimoniales, pero yo no tenía fuerzas para ser parte de ese cuadro romántico. Estaba adentro, recargando mis brazos en la mesa y dándole sorbos a una copa de champagne; lo cual era el colmo, porque siempre he detestado el alcohol, pero hoy necesitaba anestesiar el pensamiento. De pronto, la puerta se abrió y vi entrar a Villamil y a Tini. Intenté no hacer contacto visual, pero sus pasos se detuvieron justo frente a mí.

—¿Qué hacés acá, Cueller? —me preguntó Tini. Lucía espectacular en un vestido morado con brillos, y Villa, a su lado, vestía un traje gris con corbata a juego. Parecían la pareja perfecta.

—Aburriéndome —les dije con una sonrisa ladeada, intentando ocultar mi miseria.

—¿Y por qué no sale con todos? —insistió Villa.
Me encogí de hombros, pero antes de responder, Alejo entró por la puerta principal corriendo casi sin aliento. Se veía muy bien, aunque algo ajetreado.

—Perdona el retraso, Susana me puso muchas tareas —se excusó mientras se acomodaba el traje.

—No pasa nada, te estaba esperando —le dije levantándome. Él acomodó su brazo para que camináramos juntos. Dudé un segundo; no sabía si quería que todo el mundo nos viera así, pero al notar la risa picarona de Tini y Villa, me armé de valor y enganché mi brazo al suyo.

—Perdón, soy Alejandro —se presentó él, muy caballeroso.

—Ay, qué pena... Alejo, ellos son Tini y Villa, mis compañeros. Chicos, él es Alejandro, primo de Isaza.

—Ya decía yo que te me hacías conocido, che —dijo Tini regalándole una sonrisa amplia. Los cuatro salimos al jardín para el final de la ceremonia. Nos quedamos atrás y, por inercia, mis ojos empezaron a rastrear el lugar hasta que lo encontré.
Isaza estaba adelante, cerca de sus hermanas. Vestía un traje gris, pero su camisa azul y la corbata en un tono más intenso lo hacían ver... imponente. No podía dejar de admirar la belleza masculina que desplegaba; me dolía aceptar que, a pesar de todo el daño y los secretos, seguía perdiendo la cabeza por él. Al terminar los votos, todos regresamos al salón. Intenté no separarme de Alejo, aunque me quemaba ver a lo lejos a Isaza paseándose por todo el lugar del brazo de Camila.
En la mesa, mi madre y la señora Vargas empezaron a interrogar a Alejo sobre sus estudios. En medio de la charla, divisé a Martín y a Simón entrando. Me sentí aliviada; nada se comparaba con la confianza que me inspiraba Martín.

—¿Qué onda, parce? —exclamó Martín abrazando a Alejo. Simón, fiel a su estilo, solo se sentó al lado de su mamá en silencio.

—Nada, aquí ya sabe, compartiendo el día más feliz de mi tía con buena compañía —dijo Alejo, y para mi sorpresa, tomó mi mano y la elevó a la vista de todos. Abrí los ojos de par en par y la bajé de inmediato, sintiendo el calor subírseme a las mejillas.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora