Esta es una chica que es fan de la literatura, naturaleza, y de el agua natural, suele cuidar mucho su peso, le encanta el ejercicio y es muy pesimista.
Ella estudia la universidad, es la tercera mejor de su clase, a su derecha vive Simón su vecino...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
"Álvaro, Cel, Isaza, & Vanessa" Relata Vanessa
— ¡Ojalá no me despidan! —le dije a Álvaro toda nerviosa. Ya llevaba un jurado de faltas en el trabajo y yo no era de ese tipo de personas; esa vaina me hacía sentir ansiosa todo el tiempo.
— Tranquila, Vanessa. Usted sabe que su caso es especial. Ahorita tiene que lidiar con lo del papá de Cel; además, no lo puede dejar solo con ella, capaz se la lleva a Madrid en un parpadeo —dijo y yo lo miré asustada—. Es broma, Vane. Bueno, me voy, las veo más tarde. Se acercó lentamente a mí y yo me quedé quieta, sin saber muy bien qué iba a pasar. Estaba segura de que me iba a dar un beso, pero en esas...
— ¡Buenos días! —gritó Cel y yo me despegué de una de Álvaro.
— ¡Hola, mi amor! —le grité alterada, corriendo hacia ella—. ¿Cómo durmió mi reina?
— Bueno, entonces nos vemos más tarde —nos dijo Álvaro. Cel le mandó un beso desde lejos y él hizo como si lo atrapara; en verdad me mataban de la ternura. Estaba que me comía las uñas por la llegada de Isaza. No sabía si debía cocinar algo o pedir un domicilio. Aunque yo no sabía cocinar ni un huevo... ¡Un momento! ¿Qué jartera es esta? ¿Yo por qué tenía que preocuparme por complacer a Isaza? Si el hombre tenía hambre, que fuera y buscara su propia comida. Me metí a mi habitación y encendí el televisor, pero no duré ni dos minutos quieta; me levanté y me asomé por la ventana que daba a la calle, pero no había ni rastros de Juan Pablo.
— ¡Mami! —escuché gritar a Cel. Corrí espantada y la vi con la cabeza atorada en uno de sus vestidos de cuando era más pequeñita.
— Amor, ¿qué hace con ese vestido? Eso ya no le queda, le queda chiquitico. Además, ¿no era que no le gustaban esos vestidos de princesa? —le pregunté riendo mientras le sacaba la cabeza del trapo ese.
— Es que hoy viene mi papi y quiero verme muy bonita. No quiero que piense que soy fea —me confesó toda preocupada, y yo le regalé un abrazo bien fuerte.
— Mi vida, su padre la adora tal y como es usted, mi amor. No necesita fingir nada, además es hermosa, ¡la más hermosa de todas! —le dije y ella me apretó con fuerza—. Anda, ve y ponte tu ropa favorita. Ella asintió y salió corriendo. Yo me di la vuelta para regresar a mi cuarto. — ¿Mami? —la escuché decir y me voltié.
— Usted también vístase bonita para que mi papá se quede y ya no se vaya —dijo entrando a su habitación. Me quedé de una pieza. ¿Acaso estaba diciendo que nos quería juntos? Entré a mi habitación toda pensativa y me senté frente al tocador. Me miré al espejo y empecé a peinarme. "Si me arreglo... ¿no irá a pensar que lo hice por él?", pensé. Busqué un atuendo diferente entre lo poquito que había llevado a casa de Álvaro. Tenía toda la ropa regada en la cama