Adrasteia no era tímida. Estaba acostumbrada a ser la única chica del grupo. En cierto modo se sentía más cómoda entre hombres. Pero los que tenía delante no eran chicos cualquieras, eran sus ídolos desde hacía años. Y por primera vez iba a enfrentarse a ellos.
Después del aterrizaje, en el que tuvo que tomarse otros dos chupitos y después pedir ayuda a Chuty para no tropezar con sus propios pies, los recogió un coche. Se quedó inconsciente nada más subir, por lo que no pudo deleitarse con las vistas que ofrecía Buenos aires. Ya en la puerta del hotel, necesitó que Skone la despertara para subir las maletas. A pesar de las horas que había dormido en el avión, se sentía agotada. Por lo que nada más llegar a su habitación, se quitó los pantalones y se echó en la cama. No fue hasta las once de la mañana del día siguiente cuando Skone llamó a su puerta.
- ¿Sabes qué hora es chiquilla? – dijo observando su atuendo.
Todavía llevaba la camiseta con la que había dormido en el avión. No se había duchado, estaba despeinada y con el maquillaje echo un desastre.
- Dame un par de minutos para arreglarme y bajo.
Chuty apareció en ese instante y le puso la misma cara de consternación que tenía Skone.
Ahí, no perdió el tiempo. Se dio una rápida ducha y abrió el arsenal de su maleta para obrar un milagro.
Su hermana y ella habían estado preparando los outfits que usaría semanas atrás, al igual que el maquillaje. La había obligado a ponerse frente al espejo para practicar los diferentes ahumados que usaría y perfeccionar su eyeliner. Aunque cedió en el conturing, iluminadores y bases. No era capaz de manejar tantos potingues. Y su piel no tenía nada de malo al natural.
Se puso el primer conjunto que tenía preparado. Era un vestido con un estampado étnico de vivos colores que se ceñía a cada curva de su cuerpo. A ella le había parecido excesivo, tanto por el escote como por la cantidad de pierna que mostraba. Aun quedándole a mitad del muslo, no dejaba demasiado a la imaginación. Para empeorarlo, lo había conjuntado con unos tacones.
Se hizo una cola alta a toda prisa, y se maquilló con sencillez. Ya iba suficientemente llamativa con aquel atuendo. Antes de salir de la habitación, se acordó de los pendientes y las pulseras que su hermana tanto le insistía que se pusiera. Ella que seguía sin comprender las razones de aquello, se limitó a obedecer a sabiendas de que Aura le pediría fotos con cada outfit y sus respectivos complementos.
Con el móvil en la mano y caminando con toda la elegancia que había desarrollado en los meses de práctica, fue a reunirse con el resto de los raperos. Llegaba treinta minutos tarde. Para empeorarlo, no sabía dónde tenía que ir. Tuvo que preguntar en la recepción para dejar de dar vueltas como una idiota.
Cuando por fin llegó a la sala del hotel donde se estaban llevando a cabo varias entrevistas y donde todo el mundo parecía conocerse, Adrasteia se quedó momentáneamente paralizada. Aquella era la creme de la creme del freestyle. Y ella había llegado tarde.
Tomó una profunda respiración para serenarse y buscó a Chuty. Con la altura que se gastaba, fue fácil localizarlo charlando con Aczino. Echó a andar dando gracias a que el vestido se mantuviera adherido a su piel y no tuviera que estar recolocándoselo a cada paso. Podía notar las miradas sobre ellas. Su hermana había hecho un buen trabajo volviéndola llamativa al mundo.
Chuty le sonrió nada más llegar a su lado. Debía notar lo fuera de lugar que se sentía. Le presentó a Mauricio como si se tratara de un colega más, aunque era el freestyler más famoso de todo México. Y probablemente de los mejores del mundo
- Te pusiste muy guapa – le dijo Aczino sonriéndole con amabilidad.
- Mi hermana tiene un gusto excelente como puedes comprobar.
ESTÁS LEYENDO
NÉMESIS
FanfictionAcostumbrada a los rings de boxeo, Némesis jamás pensó que llegaría el día en que acabaría subida a un escenario. Como tampoco imaginaba la fuerte atracción que surgiría entre ella y uno de los raperos más famosos de argentina. Esta es su historia.
