🥳"En la fiesta" parte 1

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Martín, & VanessaRelata Vanessa:

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Martín, & Vanessa
Relata Vanessa:

—Muy bien, muchachos. No olviden que las vacaciones de octubre ya están ahí y las graduaciones nos están pisando los talones. ¡No se me distraigan! Sé que a muchos les da por enfiestarse y hacer locuras, pero este no es el momento. ¡Juicio, por favor! —nos decía la profe antes de despacharnos.
Yo estaba mamada. Ser la tutora de Isaza me estaba quitando los años de vida; ese chino tiene la cabeza en otra galaxia. Mientras guardaba mis cuadernos, el chisme en los pasillos estaba prendido: que los vagos estaban armando una salida para Guasca, Cundinamarca. Martín no paraba de decirme que fuera para "reconquistar" a Villa, pero Isaza, con su pesadez de siempre, me decía que no perdiera el tiempo. La verdad, me sentía más perdida que embolatada.

—¿Qué planes tiene para esta noche, Vane? —me preguntó Martín, cruzado de brazos y con esa sonrisita de "yo no fui".

—Dormir temprano, Martín. No moleste —le dije sin una pizca de emoción.

—¡Ay, no sea tan aburrida, de buena! ¿Le gustaría ser mi acompañante en una fiesta esta noche? —preguntó y yo me le quedé mirando como si le hubieran salido dos cabezas.
¿Acompañante de Martín? ¡Ni por el chiras! Bastante tenía ya con que Villa creyera que entre nosotros había algo, como para terminar de darle la razón yendo del brazo de este man.

—No me mire así, que no se lo pido con motivos seductores. ¡Relájese! Es plan de amigos, ¿sí me entiende? —dijo él revirando los ojos.

—Bueno, hágale. Pero tengo que pedirle permiso a mi mamá. Usted sabe que yo no soy de andar en esas rumbas —le advertí.

—Hágale, si le dan el chance, paso por usted a las diez.

—¡¿A las diez?! ¡Usted está loco! A esa hora yo ya estoy metida entre las cobijas —le dejé claro.

—Ay, Vanessa, por favor, ¡parece una abuela! —escupió él—. Yo hablo con su mamá, fresca. Paso más temprano y si quiere a las once y media ya la tengo de vuelta en la casa.
Llegué a la casa con el corazón a mil. Convencer a doña Noelia no iba a ser fácil, pero como yo casi nunca salía, la vieja me dio el visto bueno. "Bueno, nena, pero juiciosa", me dijo. Me arreglé en un abrir y cerrar de ojos; no eran ni las ocho y yo ya estaba lista porque no quería que mi mamá se arrepintiera por la hora.

—¡Nena! ¡Ya llegó Martín! —gritó mi mamá desde la sala.
Bajé rápido, acomodándome la chaqueta. Martín me barrió con la mirada.

—¡Uy! ¡Qué guapa, de buena! —exclamó.

—Me la cuida mucho, Marto. No quiero que ningún aparecido se vaya a aprovechar de ella —le advirtió mi mamá.

"𝑷𝒐𝒓𝒇𝒂 𝒏𝒐 𝒕𝒆 𝒗𝒂𝒚𝒂𝒔" Donde viven las historias. Descúbrelo ahora