Capitulo 54.

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El frio viento azotaba con fuerza el rostro de Astrid, su nariz dolía al respirar causado por la resequedad, estaba ahí parada afuera de esa enorme construcción de un pulcro color blanco, esta lo que trataba era dar una imagen de paz, pero a Astrid le parecía tan aterradora que le impedía el moverse.

Rose y Mark notaron el miedo latente dentro de Astrid, no dijeron nada, se limitaron a tomar sus manos y darle sonrisas tranquilizadoras, esto no logro calmar los nervios de Astrid, pero si logro darle el valor suficiente como para seguir avanzando.

Los tres juntos tomados de las manos subieron por las escaleras que daba hacia la entrada de la clínica, apenas entraron la recepcionista los saludo con educación, Mark se dirigió hacia la recepcionista para dar los datos sobre el ingreso de Astrid.

A los pocos minutos llego una mujer mayor vestida con ropas elegantes entro y hablo con sus padres, Astrid se mantenía ajena a todo eso observando con curiosidad todo a su alrededor, sin darse cuenta ya estaba siguiendo a las mujeres que según logro entender era la directora de la clínica.

La mujer les estaba dando un recorrido por todo el edificio, a la vez que les explicaba de las funciones y de todo el tratamiento de desintoxicación que seguiría Astrid, más sin embargo la fémina no escuchaba nada al respecto, se mantenía centrada viendo todos los lugares por donde pasaban. Astrid se dio cuenta que el edificio estaba diseñado para ser lo más cercano a una casa, claro que todo era a gran tamaño, como para albergar a varias docenas de personas, en la planta baja había una sala de entretenimiento con diversos juegos, libros e incluso un televisor, también había un comedor que le recordaba bastante a los de la escuela ya que habían varias mesas donde a lo mucho cabrían diez personas, en la parte trasera de la casa había un enorme jardín con diversas plantas que estaban secas a causa del frio, también había una fuente y algunas bancas, Astrid pensó que en primavera ese debía de ser un hermoso jardín.

Subiendo en la segunda planta se dio cuenta que todo eran dormitorios, era u pasillo enorme con muchas puertas a cada lado, según escucho de la directora el tercer piso era idéntico, solo que ahí dormía el personal de enfermería y limpieza.

Le asignaron a Astrid la habitación número ocho, era un lugar pequeño donde apenas y cabía una cama con un buro y un armario, claro que con su respectivo baño que era igual de pequeño.

—Esta será tu habitación durante tu estadía aquí, te hare una pregunta y necesito que seas honesta. —Astrid un poco confundida asintió, la mujer volvió a hablar. —¿Cuándo fue la última vez que ingeriste alcohol?

Astrid agacho la cabeza apenada de que sus padres escucharan.

—Ayer. —dijo en un susurro.

—¿Te embriagaste?

—No, solo tome tres cervezas.

—Muy bien, gracias por ser honesta Astrid, te asignare a un enfermero para que te cuide en las próximas setenta y dos horas.

—¿Por qué tiene que estar bajo supervisión en las próximas horas? —pregunto Rose.

La mujer volteo a verla para después hablar.

—En las próximas horas Astrid entrará en un estado de desintoxicación, como Astrid desarrollo una adicción por el alcohol al no ingerirlo traerá ciertos síntomas como temblores, náuseas, irritabilidad, vómitos, fiebre y puede ponerse un poco violenta también, se conoce como síntomas de la abstinencia por eso necesita supervisión.

La habitación se sumió en silencio, Rose y Mark se mantenían procesando las palabras de la directora y Astrid estaba aterrada de lo que le podría suceder a su cuerpo y mente en las próximas horas.

Abismo [borrador]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora