Bitru estaba atónito, no podía creer que aquél simple humano hubiera usado esos pocos segundos para idear el plan de esclavizarlo. Tenía que ser una maldita broma.
Las marcas en sus muñecas decían lo contrario, todo eso de verdad estaba pasando. Antes de que pudiera reaccionar o decir algo, empezó a experimentar más cambios, frutos del contrato.
Sus ojos se volvieron blancos, como los de los humanos. Sus cuernos, orejas y colmillos disminuyeron notoriamente su tamaño y sintió en general una barrera respecto al uso de su poder contra Elliot.
Las ropas elegantes del demonio desaparecieron y fueron suplidas por unas más sencillas. Era horrible ser un familiar.
-Tú... ¡¿CÓMO TE ATREVES, ESTÚPIDO HUMANO?!- estaba fúrico.
Se lanzó de inmediato hacia el menor, dispuesto a atacarlo, pero antes de que pudiera siquiera tocarle un pelo, una fuerza invisible lo repelió hacia atrás y terminó en el suelo.
Como el brujo ahora era su amo, no podría lastimarle ni hacer nada que pudiera perjudicarlo.
-¡Ahhh! ¡¡No puede ser!!- quería golpear al contrario hasta que sus puños le deshicieran la cara -¡Te atreviste a convertirme en una clase de mascota!-
-En realidad, yo te llamaría más como una especie de esclavo- Elliot lo molestó un poco, divertido con haber cambiado la situación tan rápido
-Me estas suplicando que te asesine- el mayor lo miró mal.
El brujo se encogió de hombros.
-Creo que ya quedó más que claro que no podrás hacerme nada. Así que mejor intentemos llevarnos bien ¿te parece, Berto?-
Se aproximó al demonio con una sonrisa y le tendió la mano para ayudarlo a levantarse. Bitru inmediatamente la rechazó y se levantó por su cuenta.
-No me interesa llevarme bien con un humano. Menos con uno tan imbécil que me llamó por error- camina hasta un espejo para observar sus cambios -además, mi nombre es Bitru. Apréndetelo bien al menos-
Elliot se acercó hasta él. No podía ocultar la gran emoción de que todo le hubiera salido bien al final. De hecho, la sonrisa en su cara parecía ser permanente, en completo contraste a la furia del demonio.
-Lo que digas, Birru- le dió una pequeña palmadita en el hombro -Ven, te mostraré la cabaña. Es algo pequeña pero es un buen lugar- se apartó de nuevo y comenzó a caminar y señalar zonas con las manos -esa es la cocina y en esa mesa como. Aquí mismo es la sala y esa puerta de ahí es mi cuarto. Solo puedes pasar ahí si te doy permiso-
Siguió mostrando otras partes de la cabaña y aunque Bitru quería ignorarlo, en realidad no le quedaba más remedio que seguirlo. Analizó toda la vivienda mientras el menor le explicaba y sólo cuando estuvieron de vuelta en la sala decidió hablar.
-¿Vives tú solo aquí?- su pregunta fue indiferente.
-¿Eh?- aquello tomó por sorpresa a Elliot -Si... No tengo familia así que solo seremos tú y yo- intentó sonreír para restarle importancia.
El demonio levantó una ceja. Era un poco extraño que un muchacho tan joven estuviera por su cuenta, pero no le interesaba realmente. Suspiró.
-Solo dime donde voy a dormir yo. Recorrimos toda tu puta casa y solo hay un cuarto-
-Oye, mas respeto a la cabaña por favor- Elliot fingió indignarse -Antes había dos cuartos pero tuve que vender una de las camas y ahora en ese lugar es donde trabajo en las pociones. Ya sabes, para evitar accidentes y una que otra explosión pequeña...-
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Tu alma es mía
FantasyElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
