Bitru sintió un balde de agua helada estrellarse contra su rostro ante las palabras de Lilith.
No se atrevía a responderle.
Aunque supo desde el principio que tratar de engañar a la emperatriz del infierno era una estupidez, tenía la ligera esperanza de poder terminar con su visita sin que acabara enterándose de su condición de esclavo.
Ella lo recorrió con una mirada gélida que contrastaba con su sonrisa "amable".
-¿Qué sucede, Bitru?- se aproximó aún más al escritorio -¿No te duelen las muñecas?-
-Disculpe, su majestad...- trató de fingir ignorancia un poco más -Pero no tengo idea de lo que está habl...-
-¡Oh, vamos!-
La diestra de la reina se dirigió a toda velocidad hacia una de las muñecas del príncipe, aferrándola con fuerza al grado de arrancarle un grito al castaño.
-¡AHH!-
En lugar de aflojar su agarre, la mujer lo apretó más, ignorando la serie de quejidos que soltó el menor y la mancha negra que pronto apareció en la manga del traje crema que usaba.
-Ya decía yo que los colores tan claros no te quedaban bien...- sonrió, sin soltarlo todavía -Ahora dime, Sytry... ¿De verdad piensas jugarle al tonto con una deidad como yo, dotada con la sabiduría del todo y con una gran cantidad de aquelarres que no tardarían ni 10 minutos en darme toda la información que necesito?- chasqueó la lengua y negó con la cabeza -Mi querido príncipe, eso no es muy inteligente de tu parte...-
Soltó la muñeca ajena y se llevó la mano a la boca para lamer un poco de la sangre que quedó sobre su piel.
Un escalofrío recorrió al incubo, que jadeaba más adolorido que nunca.
-N..no tiene que preocuparse por nada, Su Majestad...- pasó saliva -lo resolveré pronto...-
Lilith volvió a sonreirle y se acercó con un gesto maternal, tomándole de las mejillas.
-Eso espero, Bitru... Porque no me gusta que uno de mis grandes príncipes no esté cumpliendo con sus obligaciones en el trono por estar jugando en el mundo mortal...- sus labios se acercaron al rostro del menor para darle un beso suave en la mejilla, deslizándose luego hasta su oreja -Así que resuélvelo.... O lo resolveré yo misma y eso no te va a gustar-
Bitru tragó saliva, herido y atormentado a partes iguales. Lilith no bromeaba, eso era claro.
- ... Sí, madre-
La reina se alejó de él y caminó hasta uno de los ventanales en la oficina, mirando al exterior como si todo estuviera perfectamente normal.
-Te doy dos meses humanos- habló sin volverse -No te atrevas a hacerme esperar más que eso, sino me encargaré de reemplazarte y de hacer que recibas un castigo severo por abandonar Lagneia y hacer que un simple humano dañe la imagen de la realeza, dejando a un príncipe como una mascota corriente-
Bitru agachó la cabeza, deseoso de decirle a su madre que ahora ser una "mascota" le dolía menos en el ego que el hecho de ser odiado por el menor por las cosas que había hecho.
-Vete con tu humano, no queremos que mueras aquí-
La reina salió de su habitación sin decir nada más. El incubo permaneció de pie unos segundos y luego suspiró, haciendo otro pequeño conjuro para cambiarse de ropa porque su saco tenia sangre ahora.
La buena noticia es que al menos no tendría que arriesgarse a la muerte por seguir en el infierno; además...
"... veré otra vez a Elliot"
ESTÁS LEYENDO
Tu alma es mía
FantasiElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
