Agradecemos este capítulo a __Wolley__, la co-creadora de la historia.
---------------------
Una tarde de otoño un niño corre de vuelta a su casa después de jugar un día entero en la plaza del pueblo: ropa sucia, algunos rasguños, nada de que preocuparse realmente. Una sonrisa fanfarrona y satisfecha en su tierno rostro lo acompañaba.
Sin embargo, al llegar a la pequeña cabaña algo está raro, se siente raro. El aire está tenso. El niño siente un escalofrío por todo su pequeño y escuálido cuerpo, ¿qué pasó?.
Una puerta abierta lo espera, su madre nunca deja la puerta abierta, ¿qué pasa?.
El ahora intrigado infante pasa la puerta; está oscuro, no están las velas prendidas, parece un lugar desordenado. Mira a su alrededor, las cosas no están donde deberían, hay vidrios por el piso y algunas marcas de quemaduras en la madera.
- ¿Mamá? - pregunta el pequeño en busca de un rastro.
No hay respuesta. Sus piernas se tambalean un poco, camina en dirección a la puerta de la habitación en donde el pequeño suele dormir con su madre, en busca de un consuelo, un cálido abrazo que le diga que todo esta bien, que realmente nada a pasado, tal vez un beso en la mejilla y algunas canciones de cuna.
Pero eso no pasa, en cambio se encuentra con una mujer tirada en el frío sueño. Parece dormida, o eso es lo primero que piensa el pequeño, es la explicación más lógica que encuentra.
- ¿Mami?... - pregunta nuevamente. Hay algo raro, no se siente bien. Sus inocentes ojos se llenan de lágrimas y miedo.
La mujer sangra de la nariz, no parece moverse ni reaccionar; el infante se acomoda a un lado de ella, recuesta su pequeña cabeza en el brazo de la mujer, acurrucándose en busca de calor, pero no lo hay: todo esta frío. Aun así, el menor se recuesta esperando que su madre despierte, después de todo, aun es muy pequeño para entender lo que acaba de pasar...
Esto es extraño, es un recuerdo pero parece más un sueño recurrente en el que Morfeo le juega una broma pesada al brujo. Su madre es un enigma mágico: una pregunta sin respuesta y una cuestión que no lo deja descansar bien por las noches.
Se despierta; al final, no ha pegado el ojo en toda la noche y mira la ventana en busca del amanecer, con los rayos del Sol de una nueva mañana paseándose por su habitación hasta llegar a sus ojos.
- Estoy cansado - Dice para sí.
Se levanta con una mano tallando su ojo enmarcado por ojeras, bostezando. Abre la puerta de su cuarto sólo para encontrarse con un horrible rostro: colmillos, brillantes ojos rojos y escalofriante piel que se derrite frente a él.
Otra vez el príncipe demonio ha intentado asustar al brujo. Este último lo mira sin ánimos de jugar, aunque hace una sonrisa burlona.
- ¿eso es lo mejor que puedes hacer? Ridículo - esquiva al mayor sin ganas de pasar por esto nuevamente.
- ¿Nada? ¡¿es enserio?! - pregunta irritado.
Durante los últimos días el demonio se había valido de muchas artimañas por asustar al menor, sin embargo parecía que sus intentos no tenían ningún tipo de éxito.
- Estás perdiendo el toque - bromeó el menor mientras se dirigía a la cocina - o eres patético, una de dos...
- Eres un mocoso mal educado, ¿lo sabes?
ESTÁS LEYENDO
Tu alma es mía
FantasiElliot es un joven brujo que intenta seguir los pasos de su madre y ganarse la vida vendiendo pociones, sin embargo tiene un problema: la magia no se le da muy bien. Frustrado de no mejorar pese a años de práctica, decide evocar a un demonio para...
